Rectitud y equilibrio

foto_jutbas_2_59Musulmanes, os exhorto a que tengáis Taqwa de Allah, pues en ella está la fuerza después de la debilidad, en ella está la seguridad que viene tras el miedo y en ella está la salvación de la oscuridad y los males de este mundo.

Siervos de Allah, sabed, que Allah esté complacido con vosotros, que nuestro Din, el Din del Islam, se edifica sobre ciertos aspectos. Uno de ellos, que podemos decir que es su piedra angular pues es totalmente necesario para que el resto de aspectos se asienten, es al istiqamah, la rectitud.

La rectitud es lo que debemos adoptar en todos los momentos de nuestra vida. Es la joya de nuestro Din, una joya que en muchas ocasiones no somos capaces de percibir, y es un aspecto que tiene un valor fundamental a la hora de construir una comunidad de gente unida en torno al Islam, ya que la rectitud conduce hacia la plenitud. Es una cualidad que protege tanto al intelecto como al corazón del que la practica y que le impide caer en la transgresión y en los asuntos banales y perecederos de este mundo, ya que en ningún momento se olvida de Allah, subhanahu wa ta’ala.

Si en una comunidad de musulmanes hay un deseo, un anhelo por implantar entre ellos la rectitud, esa comunidad crecerá y se hará cada vez más fuerte; será una comunidad en la que sus integrantes serán rectos y adoptarán las nobles cualidades de carácter y de comportamiento y se unirán en torno a lo que creen; el bien y la seguridad serán su distintivo.

En cambio, si en una comunidad no existe esa rectitud ni ese anhelo por conseguirla, entonces se debilitarán cada vez más, no podrán recibir el bien, estarán cayendo cada vez más en la oscuridad, se permitirán lo que Allah ha prohibido y terminarán por caer en el camino que conduce a la perdición y al extravío.

Es por todo esto por lo que el Din del Islam le da tanta importancia a la rectitud, tanto a nivel individual como a nivel colectivo. Esto es lo que Allah ordena a Su Mensajero, SAWS, le ordena que sea recto, que se aferre a la rectitud, tanto en su aquida como en su sharia’ como en su comportamiento. Dice Allah: “Así pues, sé recto tal y como te he mandado, en compañía de los que se han vuelto atrás de su error junto a ti, y no vayáis más allá de los límites, pues en verdad Él conoce perfectamente lo que hacéis” (Hud, 112).

Siervos de Allah, ciertamente unida a la rectitud hay otra cualidad que es totalmente necesaria en nuestros días, que realmente forma parte de la rectitud, es parte de ella y van unidas. Esa cualidad es el equilibrio. Equilibrio en todas las situaciones, alejarse de los extremos. Equilibrio en tu Din y en tu Dunia; no ser fanático en un aspecto del Islam y luego olvidarse de los otros si no te convienen. Esta es la causa de la destrucción. Esto es lo que destruyó a los que os precedieron. Cogían lo que les interesaba del Din, hacían de ello su bandera, lo proclamaban a los cuatro vientos, eran muy escrupulosos con ello, pero luego, los asuntos que no les interesaban, los que no les convenían, los que eran difíciles para ellos, los dejaban totalmente de lado. Hacían un Islam a su medida, y esto es intolerable. Esto es falta de rectitud y de equilibrio, esto es hipocresía y esto es lo que llenará de habitantes el fuego de Yahannam. Y que Allah nos libre de ello.

Sufian Ibn Abdullah Az Zaqafi se dirigió una vez al Mensajero de Allah y dijo: “Dije: ‘¡Oh Mensajero de Allah, dime algo del Islam, y que no tenga que preguntar a nadie más acerca de ello’. Dijo SAWS: ‘Di, creo en Allah y luego actúa con rectitud’”. Es decir, la creencia y la acción, la teoría y la práctica. “Di, creo en Allah”, es decir, cree en Allah, ten imán en Allah, y luego actúa conforme a lo que has dicho, no seas de aquellos que dicen una cosa y luego hacen otra, NO. Cree en Allah, proclama tu creencia en Allah, y luego, actúa conforme a eso que tu lengua ha pronunciado; y si lo haces, estarás en el camino adecuado, en el camino que conduce al éxito en esta vida y en la Próxima.

Mantenerse en la rectitud, aferrarse a ella, es seguridad. Es lo que nos aporta la tranquilidad necesaria en nuestra vida. Es lo que nos permite vencer esas enfermedades internas que tanto vemos hoy a nuestro alrededor, como la falta de confianza en Allah y en los seres humanos, la angustia, la opresión, el miedo a la provisión, el miedo al qué dirán los demás, el miedo a lo que la gente pueda pensar de ti si estás haciendo lo correcto, la depresión… La cura contra todo ello es la rectitud y el equilibrio. Dice Allah: “Realmente los que hayan dicho: ‘Mi Señor es Allah’ y hayan sido rectos, los ángeles descenderán sobre ellos: ‘No temáis ni os entristezcáis y alegraos con la buena nueva del Jardín que se os había prometido. Somos vuestros protectores en esta vida y en la Última, allí tendréis lo que deseen vuestras almas y todo cuanto pidáis. Hospedaje de un Perdonador, Compasivo’” (Fusilat, 30).

Oh Allah, te pedimos que nos entregues rectitud en nuestras palabras y en nuestras acciones, que nos des la fuerza necesaria para implantarla en nuestras vidas y haz que por ello obtengamos lo mejor de esta vida y de la Próxima.

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Siervos de Allah, ciertamente no es posible aplicar la rectitud si realmente no queremos hacerlo. Y no podremos hacerlo si no nos abrimos a conocer su camino; si en lo más profundo de nuestro corazón no queremos aplicar la rectitud en nuestras vidas, entonces de nada nos sirve hablar de ella.

El camino de la rectitud es el camino de la Taqwa y de las buenas acciones. Es el camino de seguir la shari’a del Islam en todo lo que podamos. Es el camino del buen consejo y la nobleza. Es el camino de llamar a lo reconocido y prohibir lo reprobable. Es el camino del buen carácter y el buen comportamiento. Es el camino de la cortesía, el camino que nos conduce a lo mejor de esta vida y de la Próxima.

Cuando Allah nos ordena que nos aferremos a la rectitud, nos ordena también que pidamos perdón. Es decir, que Allah sabe que todos nos equivocamos. Sabe que cometemos errores. Sabe que en ocasiones no somos capaces de aplicar la rectitud. Sabe que somos débiles y que habrá momentos en los que nos desviemos de ese camino recto. Habrá momentos en los que no seamos capaces de cumplir con todo aquello que Él exige de nosotros. Por esto, Allah nos ordena que nos mantengamos en la rectitud y que pidamos perdón, pues “todo hijo de Adam comete errores, y el mejor de ellos es el que hace Tawba”.

Tened temor de Allah, siervos Suyos; llenad vuestras cortas vidas de obediencia a Allah. Recordad que en cualquier momento Allah puede hacer que vuestra vida termine, y una vez que muramos, no quedará más que la resurrección, el recuento de nuestras acciones y bien el Jardín o bien el Fuego. Esforzaos para que cuando llegue ese momento estéis en el camino de la rectitud, el camino del equilibrio, ese camino que conduce hacia el Jardín.

Sólo hay una manera de conseguirlo, y es siendo capaces de controlar nuestros nufús, juzgando sobre ellos, imponiéndoos a ellos, llevando nuestras palabras y anhelos a acciones. Haced recuento de vosotros mismos antes de que llegue el día en el que Otro que no sois vosotros os lo haga. Estad preparados para ese momento, para ese día; preparaos manteniéndoos en el camino de la rectitud, pues es el camino que conduce al lugar más elevado del Jardín en compañía del Profeta Muhámmad, sallallahu alaihi wa sallam.

Oh Allah, te pedimos que nos hagas ser de ellos.