Ijlas, sinceridad

El islam a menudo se define como acciones que realizamos y palabras que pronunciamos, y es por las palabras y las acciones que tendemos a juzgarnos unos a otros, pero las palabras y las acciones están vacías y carecen de valor alguno si no son por la razón correcta. Es la intención detrás de ellas lo que les confiere significado y les asigna valor. Esto fue aclarado por el Mensajero de Allah cuando dijo: “Las acciones son solo de acuerdo con las intenciones, y toda persona recibirá aquello para lo que puso la intención”. Las intenciones se pueden clasificar en tres tipos.

El primero es puramente por este mundo, que es, con mucho, la más común y las más baja, ya que muchos somos esclavos de nuestros caprichos y apetitos.

Las acciones que son puramente por este mundo son esencialmente inútiles, no importa cuán buenas parezcan en la superficie. No tienen peso ni sustancia; los logros de alguna persona pueden parecer numerosos y grandiosos, pero cuando se presente ante su Señor, será como si hubiera pasado toda su vida sin hacer nada. El Mensajero de Allah dijo: “El día del Levantamiento vendrá gente con acciones [acumuladas tan altas] como las montañas de Tihama, pero Allah las hará como polvo disperso”. Se le dijo: “Mensajero de Allah, descríbelosnos”. Él respondió: “Rezarán como vosotros rezáis, ayunarán como vosotros ayunáis, y dedicarán parte de la noche a la adoración igual que hacéis vosotros, pero no serán verdaderamente sinceros”. No tienen ijlás, en otras palabras, no actúan para agradar a su Señor, sino para complacerse a sí mismos o complacer a otras personas. Pueden pensar que están siendo desinteresados, pero los únicos actos verdaderamente desinteresados son aquellos que se hacen deseando únicamente la Faz de Allah.

El segundo tipo de intención es aquella con la se actúa en parte para este mundo y en parte para el Siguiente. No me refiero a dar de comer a tus invitados, o trabajar para ganar un sustento y poder cuidar a tu familia, ya que estos son medios, asbaab, y no intención. Con intención, me refiero a cuál es el objetivo final detrás de cada acción: ¿es complacer a Allah o complacer a las personas o satisfacer el propio ego y sentido de autoestima? Si es una combinación de estas cosas, eso es lo que define como una intención mixta. Hacer cosas para complacer a la gente, hacer cosas para que se pueda ver que las estás haciendo. Esto se llama riyaa’. Hay diferentes niveles, pero incluso en el nivel más básico, riyaa’ es extremadamente peligroso, porque si no se cura puede arraigarse en nuestro corazón. Abu Sulayman ad-Daaraani dijo: “Si el ájira está en el corazón de alguien, dunya viene a tratar de expulsarla”. No se contenta con dejar que parte de su intención permanezca para su Señor. Riyaa es una forma de la única falta imperdonable que el ser humano puede cometer: asociar algo o alguien con Allah, aunque sea una forma menor. El Mensajero de Allah dijo: “Lo que más temo por vosotros es el shirk menor”. “¿Qué es shirk menor?” preguntaron. Él respondió: “Riyaa”. Esta es una aflicción común y puede entrar en cualquiera de nuestros corazones. Riyaa y suma’h pertenecen a la misma categoría, es decir hacer cosas para que la gente te vea o se hable bien de ti, por tu reputación, y esto nos puede pasar a todos, incluso sin ser conscientes de ello, pues el Mensajero se estaba dirigiendo a su umma, los creyentes, cuando dijo estas palabras, porque dijo ‘alaykum.
Pedimos a Allah que purifique nuestros corazones y nos dé un ijlás puro en todas nuestras acciones.

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Musulmanes, sabed que en la Sunna del Mensajero, que Allah le bendiga y conceda paz, está la enseñanza de cómo tratar estas enfermedades del corazón y purificar nuestra intención. En primer lugar, debemos reflexionar, y examinarnos a nosotros mismos, vigilando cuidadosamente nuestras propias palabras y acciones y evaluando nuestros objetivos e intenciones cuidadosamente. Sayyidina Umar solía decir: “Pásate cuenta antes de que te la pasen”. Debemos parar y reflexionar, y tener intenciones claras y presencia en todos nuestros actos, y no llevarlos a cabo simplemente por inercia o por costumbre. Shaij Muhammad ibn al-Habib dice en una de sus qasidas en su diwan: “Y pido perdón a Allah por acciones sin intenciones”.

Y en segundo lugar debemos buscar y pedir ayuda a Allah, Él es quien nos ha creado a nosotros y nuestras acciones. El Mensajero de Allah dijo a sus nobles compañeros acerca de riyaa: “Gente, cuidaos bien de evitar esta forma de shirk, porque es más difícil de ver que una hormiga”. Uno de ellos preguntó: “¿Cómo podemos evitarlo, Mensajero de Allah, si es más difícil de ver que una hormiga?” Él respondió: “Decid: ‘Oh Allah, buscamos refugio en Ti de asociar contigo algo sabiéndolo, y Te pedimos perdón por asociar algo contigo sin saberlo’”.

El tercer tipo de intención, por la cual debemos esforzamos es la que hace que toda acción sea exclusivamente por Él, únicamente para lograr lo que Él ha mandado. Esto se llama ijlás y es solo cuando esto se logra que realmente conseguimos algo. Tales acciones son las únicas verdaderamente aceptables para Él. El profeta dijo: “Allah no acepta ninguna acción a menos que se haga exclusivamente para Él, buscando Su Faz”. Estas acciones son las únicas acciones que nos hacen crecer en este mundo y en el Próximo.

Pedimos a Allah que nos haga de los sinceros y acepte todas nuestras acciones y nos aparte de todas las formas de shirk.