Alhamdulillah, Quien ha prescrito el ayuno para nosotros y lo ha hecho uno de los pilares más importantes del Islam; y ha permitido, a quienes tienen un impedimento legal, comer y beber durante este mes. Doy testimonio de que no hay más dios que Allah, Único, sin parecido, y que Muhammad es Su siervo y Mensajero, el mejor en hacer el Salat, dar el Zakat, hacer el Hayy y ayunar, sallallahu alaihi wa salam, y paz y bendiciones sobre su familia y todos sus compañeros.
¡Ayunantes, hombres y mujeres! Tened taqwah de Allah, Todopoderoso, y sed agradecidos por Sus bendiciones, y Él os dará con creces. Sabed que entre las bendiciones de Allah sobre nosotros está el habernos permitido alcanzar el mes del ayuno, el mes del perdón y de la liberación del fuego. Así que ayunad y rezad de la mejor forma, y venerad el mes de la Revelación y el Corán. Y sabed que a Allah, Todopoderoso, no se le adora siendo ignorante y teniendo dudas, sino teniendo conocimiento y certeza. Él, ordenó la búsqueda del conocimiento antes de ordenar la oración y el ayuno. Dijo: «¡Lee!».
Y el Profeta, sallallahu alaihi wa salam, dijo: «A quien Allah le desea el bien, le concede el entendimiento del Din». Ayunar durante el mes de Ramadán es un gran pilar del Islam. El Profeta, sallallahu alaihi wa salam, dijo: «El Islam se basa en cinco pilares, entre ellos el ayuno de Ramadán».
El inicio de Ramadán se establece de tres maneras:
El avistamiento de la luna, que haya sido visto un grupo de personas, o al menos dos hombres de probada confiabilidad, o al completar treinta días de Sha’ban. Él profeta, sallallahu alaihi wa salam, dijo: «Ayunad cuando la veáis (la luna nueva) y dejad de ayunar cuando la veáis. Si no la veis, completad treinta días», es decir, treinta días de Sha’ban.
Para ayunar hay que cumplir unos requisitos que son: Al bulugh (la pubertad), por lo que no es obligatorio para un niño, ni se le ordena ayunar; Al qudra (la capacidad de ayunar), por lo que no es obligatorio para el incapacitado, ni el enfermo; Al iqama (la residencia habitual), por lo que no es obligatorio para un viajero. Asimismo, existen condiciones de su validez que son: ser musulmán, por lo que no es válido para quien no lo es, incluso si ayuna; también se requiere el ‘aql (intelecto, razón), ya que Allah ha eximido de esta obligación a quienes no tienen «uso de razón». Ibn Ashir dijo: «Toda obligación está condicionada a la razón». Finalmente, requiere estar purificado de la menstruación y del sangrado posparto, por lo que no es válido para una mujer que menstrúa, incluso si ayuna, y es una falta si lo hace intencionadamente. Allah, Todopoderoso, no carga a nadie con nada que no pueda sobrellevar. Él dijo en Su Libro: «Él os ha elegido y no ha puesto ninguna dificultad en la práctica de adoración». Y dijo en la aleya sobre el ayuno: «Allah quiere para vosotros la facilidad y no la dificultad».
El ayuno tiene dos obligaciones: An niya (la intención), y el imsak (abstenerse de comer, beber y tener relaciones íntimas desde la salida del sol hasta el ocaso). La intención de ayunar debe ponerse antes de fayr. El Profeta, sallallahu alaihi wa salam, dijo: «Quien no tenga la intención de ayunar antes de fayr, su ayuno no es válido». En Ramadán, poner la intención al comienzo del mes es suficiente, a menos que se interrumpa por la menstruación, un viaje o una enfermedad, aunque se recomienda renovar la intención cada noche.
Quien rompa la inviolabilidad de Ramadán habrá cometido una falta grave. La kaffara (expiación) consiste en ayunar durante dos meses consecutivos o alimentar a sesenta pobres por cada día perdido. Quienes tengan una exención válida pueden comer y beber durante el día de Ramadán, como las mujeres que menstrúan o las que están en el posparto, recuperando los días perdidos después de Ramadán.
Si una mujer se purifica antes o durante el fayr, debe poner la intención de ayunar, aunque haga el ghusl después de fayr. No se deben usar medicamentos para retrasar la menstruación, pues pueden dañar la salud. Proteger la salud tiene prioridad sobre proteger la práctica de adoración, ya que tener un din sano está conectado con una mente sana, y una mente sana reside en un cuerpo sano.
La recompensa por el ayuno y la oración está asegurada ante Allah. El hadiz afirma que, si un siervo se pone enfermo o viaja, Allah le registrará la misma recompensa que obtuvo al ayunar cuando estaba sano y residía en su hogar.
La segunda categoría es la de quienes tienen permitido comer y beber: los enfermos. La enfermedad puede ser de dos tipos: temporal o aguda y crónica o continua, esto es, que acompaña a la persona hasta la muerte.
La persona que se encuentra en este último caso no ayuna, e incluso puede llegar al grado de que el ayuno esté prácticamente prohibido para ella, como en casos de diabetes, insuficiencia renal y cáncer crónico. En ese caso, debe pagar el fidia alimentando a una persona pobre por cada día que no haya ayunado. De igual manera, la persona anciana y frágil que ha alcanzado un estado de extrema debilidad puede pagar el fidia, aunque, en este caso, solo es recomendable, no obligatorio. En el caso de la persona enferma que se espera que se recupere, debe recuperar los ayunos perdidos después de su recuperación, y no está obligada a pagar el fidia. La misma norma se aplica a las mujeres embarazadas y lactantes. Deben recuperar los ayunos perdidos después de dar a luz o después de amamantar, ya que se las considera como enfermas. También se ha dicho que, si teme por sí misma, debe recuperar los ayunos, y si teme por su feto, debe recuperarlos y pagar el fidia. En esto hay diferencia de opinión entre los eruditos (‘ulama).
Siervos de Allah, sabed que estáis realizando un acto de adoración cuya recompensa solo Allah conoce. Aquel que dijo: «Toda obra del hijo de Adam es para él, excepto el ayuno, es para Mí, y Yo lo recompensaré». Así pues, ayunad como los salihin, los que tienen taqwah de Allah y los muhsinin.
Allahumah, acepta nuestras oraciones y ayunos, y reúnenos con el mejor de la Ummah, sallallahu alaihi wa salam.
Allahumah, bendice a nuestra comunidad y a nuestro emir, y danos a todos un mes en el que nuestro deseo de servir a los otros se incremente y se materialice en amor por dar facilidad a los otros en medio de la dificultad del ayuno. Y que los mayores sean en esto un ejemplo para los más jóvenes, y éstos para los niños. Amin.


