Alhamdulillah, Quien nos ha hecho lícitas las cosas buenas y ha prohibido las malas.
Doy testimonio de que no hay más dios que Allah, único sin asociado, y que Muhammad es Su siervo y Mensajero, ﷺ, y paz y bendiciones sobre su familia y todos sus compañeros.
¡Siervos suyos! Tened taqwah de Allah, Alabado sea, adoradle y agradeced sus bendiciones y Él os dará con creces.
Sabed que lo halal es lo que Allah ha hecho lícito, y que lo harām es lo que ha hecho ilícito. La esencia de la taqwah es adorar a Allah alimentándose de lo bueno, apartándose de lo ilícito y, también, de lo dudoso, ya que Allah es bueno, y solo acepta lo bueno. El Profeta, ﷺ, dijo: «Allah es bueno y solo acepta lo bueno».
Allah ordenó a los creyentes lo que ordenó a los Mensajeros cuando dijo: «Mensajeros, comed de las cosas buenas y obrad con rectitud que Yo sé lo que hacéis». (Corán: Sura Los Creyentes, 51)
Buscar la ganancia lícitamente conlleva obtener riqueza, que es esencial para una vida digna, a través de medios permitidos y legítimos, evitando los métodos ilícitos. En el Día del Juicio, se le preguntará al siervo cómo adquirió su riqueza y cómo la gastó. Y esto requiere saber qué es lícito e ilícito en nuestras transacciones. Desafortunadamente, el Fiqh de las transacciones es desconocido para muchos de nosotros. Un comerciante musulmán necesita dominar el Fiqh de la compraventa, saber cuál es exactamente la definición de lo que es usura y las distintas formas que adopta, el Fiqh de las deudas y de las transacciones bancarias actuales, el cambio de divisas y otros asuntos relacionados.
Así, podemos ver que hay cuatro categorías de personas según sus ingresos y gastos. El primer grupo gana y gasta lícitamente. Esta persona cumple con el derecho que concierne a la riqueza y tiene barakah en sus negocios y en su provisión (rizq), porque cumple con la obligación de agradecer la bendición de la riqueza, expresando gratitud tanto verbalmente como a través de sus acciones. Ayuda a los demás, alivia la carga de quienes atraviesan dificultades y el agobio de los necesitados. A esto se refería el Profeta, ﷺ, cuando dijo: «¡Qué excelente es la riqueza justa para el siervo justo!», y cuando dijo: «El comerciante veraz estará en el Jardín».
La segunda categoría gana lícitamente pero lo gasta ilícitamente. Sería alguien que trabaja duro y consigue ganancias, pero gasta su dinero en cosas prohibidas como drogas, juegos de azar y diversiones frívolas. Tal persona arruina su Otra vida por Dunia, su riqueza lo distrae de su Ājira, ¿qué responderá ante Allah en el Día del Juicio?
La tercera categoría es la que gana ilícitamente, pero gasta lícitamente. Son los que comercian con lo prohibido, pero dan sadaqah a los pobres y necesitados, pero no saben que Allah es Bueno y solo acepta lo bueno. Incluso el Zakat no es válido para ellos porque su riqueza está corrompida, y el derecho que le corresponde a Allah no se puede extraer de algo sucio. El Zakat purifica la riqueza lícita, no la riqueza ilícita. Por lo tanto, quien obtiene ganancias ilícitamente debe deshacerse de ellas y arrepentirse ante Allah, para que Allah pueda aceptar su arrepentimiento.
La cuarta categoría son los que ganan ilícitamente y gastan ilícitamente. Esta es la peor de todas las categorías. A este tipo de personas solo les importa el dinero. Lo adquieren mediante el engaño, la astucia, el robo, el soborno, e incluso la malversación de fondos de los huérfanos, fundaciones y organizaciones benéficas. Se les puede ver entregándose a toda clase de transgresiones por obtener dinero. Una vez que lo poseen, lo gastan en inmoralidades, vicios, juegos de azar y todo lo prohibido. Se mantienen ocupados por lo ilícito de lo lícito. Allah describe esto en el Corán diciendo: «La rivalidad por tener más os mantiene ocupados hasta que visitáis los cementerios. ¡Pero no! Ya sabréis. Sí, luego sabréis» (Corán: Sura de la Rivalidad, 1-3)
Una mujer justa (saliha) solía decirle a su esposo cuando salía a buscar ganancias, trabajando o comerciando: «Ten taqwah de Allah en nosotros. Ten cuidado de no obtener ingresos ilícitos, pues podemos soportar el hambre y la sed, pero no podemos soportar el fuego del infierno ni la ira del Todopoderoso». El Profeta, ﷺ dijo: «El Fuego del Infierno es más adecuado para cualquier carne alimentada por lo ilícito». Ibn Ata’i Lah dijo: «Poco que es suficiente es mejor que mucho que lleva a la transgresión».
Allahumah, concédenos un sustento lícito y saludable, aliméntanos con lo lícito, protégenos de lo ilícito, provéenos de donde menos lo esperamos y no nos abandones ni por un instante. Provéenos, pues Tú eres el mejor de los proveedores.
Allahumah, protege a nuestra comunidad y a nuestro emir, y haznos estar a todos constantemente llamándonos a lo correcto, estableciendo negocios en sociedades establecidas bajo las indicaciones del Fiqh, y que hagamos toda clase de transacciones entre nosotros que conlleven lo mejor para todas las partes, y seamos un ejemplo luminoso para toda la sociedad en la que vivimos, que genere admiración por nuestro din y confianza hacia todos los musulmanes. Amin.


