El día del Yumu’a

Musulmanes, hace apenas tres semanas celebramos el día más importante del año, el Eid al-Adha, pero es importante que recordemos que cada semana durante el año tenemos un día comparable, un día conocido como sayyid al-ayaam, el señor de los días según lo describió el Profeta, y como un Eid según Umar. Es respecto a la semana lo que el Eid es al año. Es un día de celebración, un día en que la alegría y la felicidad descienden sobre los corazones de los creyentes. Un día que Allah ama y ha hecho especial poniendo en él secretos y recompensas para quien los busca.
Los más importantes se relacionan con su acto principal, el acto que reúne a los musulmanes y une a la comunidad. Se trata, por supuesto, de la oración del Yumu’a, cuyo correcto establecimiento siempre ha sido fundamental para la fuerza y el bienestar de la umma musulmana.
El primero es tomar un ghusl inmediatamente antes de dirigirse hacia la mezquita. Y es importante saber que esto es mucho más que meramente un acto recomendado: es una sunna muy enfatizada. El Profeta dijo,
“Haced ghusl en el día de Yumu’a, pues a quien tome un ghusl en el día de Yumu’a se le perdonarán todas las acciones incorrectas que haya cometido de un Yumu’a al próximo, así como las de otros tres días más”.
El segundo es llevar a cabo lo que se conoce como los cinco actos de fitra en la mañana antes de ir a Yumu’a. El Profeta dijo en un hadiz narrado por Abu Hurayra: “Hay cinco cosas que son de la Fitra: recortar el bigote, cortar las uñas, afeitarse el vello púbico, depilarse el vello de las axilas y usar el siwak”.
El tercero es vestir la mejor ropa que tengamos y usar buen perfume. Es un día de Eid, una celebración, y nos reunimos en la Casa de Allah. ¿Qué ocasión es mejor que esta para arreglarse? Allah dice:
“Poneos vuestros mejores y más puros vestidos en cada lugar de oración”. Y Abu Sa’id al-Judri dijo:
“El día de Yumu’a, el deber de un musulmán es usar el siwak, usar sus mejores ropas y ponerse cualquier perfume que tenga”.
El cuarto es llegar temprano a la mezquita, ya que ahí radica la mayor recompensa. El Profeta dijo que es un conocido hadiz:
“Quien haga ghusl en el día de Yumu’a, igual que para la yanaba, y luego se dirige (hacia la mezquita) a primera hora, es como si hubiera sacrificado un camello. Si va en la segunda parte del tiempo, es como si hubiera sacrificado una vaca. Si va en la tercera parte del tiempo, es como si hubiera sacrificado un carnero con cuernos. Si lo hace en la cuarta parte del tiempo, es como si hubiera sacrificado una gallina. Si llega en la quinta parte del tiempo, es como si hubiera ofrecido un huevo. Cuando sale el Imam, los ángeles se asientan para escuchar el recordatorio”.
Todo esto se relaciona con aquellos que llegan temprano, en otras palabras, aquellos que llegan antes que el imán. Al llegar después del imán se pierde esta recompensa. El tiempo que precede al jutba del yumua es uno de los momentos más especiales de toda la semana, cuando los ángeles se sitúan en la puerta de la mezquita registrando todos aquellos que llegan temprano y sus acciones. Debemos aprovechar estos momentos para reflexionar, recitar Coran o hacer duas.
Luego, cuando el imán entre, se debe dejar de hablar. Ni tan siquiera se devuelve un saludo, ni con un gesto. Cuando comienza el jutba, se debe poner total atención en lo que se dice, sin distraerse con nada. Es una obligación para todo musulmán, hombre o mujer, durante toda la duración del jutba. El Profeta dijo:
“Incluso decir a tu compañero: ‘¡Guarda silencio!’ mientras el Imam está hablando en el Día de Yumu’a constituye una charla inútil”. Y añadió en otro hadiz:
“Quien hable (durante la jutba), no tendrá Yumu’a”. En otras palabras, su Yumu’a no será válido.
Y es por esto que, de acuerdo con el imam Malik, y basado en la práctica de la Gente de Medina, no se deben hacer dos raka’ats de tahiyyatu-l-masyid cuando el imán ya está en el mimbar; hacerlo es como dejar a un fard por una sunna, como no rezar dhuhr para orar duha. Porque es obligatorio escuchar el jutba, ya que contiene el Corán. Y Allah dice:
“Y mientras el Corán se esté recitando, prestad atención y callad, tal vez obtengáis misericordia.” Según los mufassirun, una de las causas de la revelación de esta aleya es que descendió en alusión al jutba y el silencio que se debe guardar en el mismo.
Luego, al concluir la oración, y después de saludar, demos salir. Allah dice en surat al-Yumua
“Una vez concluida la oración, id y repartíos por la tierra”.
Esta orden, según los mufassirun, como Al-Qurtubi y At-Tabari, no constituye una obligación, sino que es una rujsa o un Amr Ibaha, algo permisible. Pero era la sunna del Profeta, puesto que él solía salir de la mezquita e ir a su casa para hacer oraciones nafila (voluntarias) después del Yumua. Aquellos que hagan raka’ats en la mezquita, que lo hagan de tal manera que no dificulten el paso a los que salen.
El resto del día se recomienda que se visiten familiares, se fortalezcan los lazos, se recuerde a Allah y se sea generoso. Pedimos a Allah que nos conceda todo el beneficio de este día.

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En la primera parte del jutba hemos hablado sobre el aspecto más importante de hoy, la oración del Yumua. Pero hay otros aspectos en este día a los que debemos prestar atención.
El primero es lo que se llama el sa’atu al-istiyaba: la hora de la respuesta, un tiempo en el que Allah acepta los duas de todos los que Le piden. Este tiempo está oculto en el transcurso del día. El Profeta dijo:
“Hay un momento durante el mismo (es decir, el día de Yumua) en que Allah le da a un musulmán haciendo oración todo lo que pide”. Y él indicó con su mano que era un tiempo muy breve. El tiempo exacto de este momento es desconocido, pero debemos buscarlo especialmente entre ‘Asr y Maghrib, y llenar ese periodo con dua, porque el Profeta dijo:
“Buscad ese momento esperado en el día de Yumu’a en el periodo comprendido entre la oración de Asr y el atardecer”.
El segundo es la recitación de surat al-Kahf, especialmente en la noche anterior, o en el periodo anterior a la oración. El Profeta dijo:
“Al que recita surat al-Kahf en el día de Yumu’a, se le dará un haz de luz que brillará por debajo de sus pies hacia el cielo, iluminandole en el Día del Juicio, y se le perdonarán todas las acciones equivocadas que cometa de un Yumua para otro”.
El tercero es salawat sobre el Profeta, especialmente entre ‘Asr y Maghrib, el tiempo que mencionamos anteriormente para hacer dua. Esta es y ha sido una de las prácticas de la gente de dhikr. El Profeta dijo:
“Haced abundante salat por mí el día de Yumu’a, pues me llegan los salawat de todo aquel que pida por mí el día de Yumu’a”.
Y finalmente, Yumu’a es un día en que los actos de sadaqa tienen mucho más peso que Allah.
El famoso Tabi’i, Ka’b al-Ahbar, dijo: “Dar sadaqa en este día es mejor que dar sadaqa en otros días” y el conocido erudito, Ibn al-Qayyim dijo: “La diferencia entre dar sadaqa en el Día de Yumu’a y darla durante el resto de la semana es como la diferencia entre dar sadaqa en Ramadán y darlo durante el resto del año”.
Le pedimos a Allah que nos dé la fuerza y la sinceridad para hacer el mejor uso de este día y no perder ninguno de sus momentos. Y le pedimos que acepte nuestro Yumua y lo haga un medio de unir los corazones de los musulmanes en esta ciudad y unificarlos con un propósito común de elevar el Din y establecerlo en su plenitud. Le pedimos que acepte nuestros duas y los haga coincidir con la sa’atu al-istiyaba.