La alabanza es de Allah, quien ha preferido unos días sobre otros, unas noches sobre otras y unos meses sobre otros; a los que ha distinguido con mayor mérito, honor y veneración, y nos ha guiado hacia ellos para que alcancemos misericordia y bendiciones.
Y atestiguo que no hay divinidad sino Allah, único y sin asociados.
Nos ha distinguido con el mejor Libro revelado, nos ha honrado con el mejor de los profetas enviados y ha completado para nosotros el favor con el más grande de los caminos legislados.
Y atestiguo que nuestro señor, nuestro profeta, nuestro guía, nuestro dirigente y nuestro ejemplo, Muhammad, es Su siervo y Su Mensajero ﷺ, Su íntimo, Su escogido y Su amado.
Cumplió con lo confiado, transmitió el mensaje, aconsejó a la comunidad, disipó la angustia y luchó por Allah con el verdadero esfuerzo hasta que le llegó la certeza.
¡Oh Allah!
Bendice, concede paz y gracia a nuestro señor Muhammad ﷺ con una oración mediante la cual nos libres de todos los temores y calamidades, satisfagas todas nuestras necesidades, nos purifiques de todas las faltas, nos eleves a los más altos grados y nos hagas alcanzar las metas más sublimes de todo bien, en la vida y después de la muerte;
y bendice a su purificada familia, a sus nobles compañeros, a sus virtuosos seguidores y a todos los que sigan su camino hasta el Día del Juicio.
¡Musulmanes!
Nos encontramos despidiendo uno de los meses sagrados que Allah ha distinguido por encima de los demás meses.
Dice Allah, Altísimo:
«Ciertamente, el número de los meses ante Allah es doce, en el Libro de Allah, desde el día en que creó los cielos y la tierra; de ellos, cuatro son inviolables. Esa es la práctica de adoración recta, así que no seáis injustos con vosotros mismos en ellos».
Si la injusticia está prohibida en todo tiempo, en estos meses lo está aún más.
¿Por qué? Porque así como se multiplican las recompensas por las buenas obras, también se multiplica el castigo por las malas.
Allah, Glorificado y Exaltado, ha establecido tiempos en los que nos abre las puertas de las manifestaciones y de las exhalaciones divinas, y entre ellos está este mes bendito y majestuoso: el mes de Rayab.
Rayab es un mes grandioso; Allah lo ha engrandecido y el Mensajero de Allah ﷺ lo honró.
Cuando llegaba el mes de Rayab, el Profeta ﷺ solía suplicar diciendo:
«¡Oh Allah! Bendícenos en Rayab y Sha‘bān, y permítenos alcanzar Ramadán».
Y en Rayab ocurrió el gran acontecimiento, el milagro eterno: el Viaje Nocturno y la Ascensión (al-Isrā’ y al-Mi‘rāŷ).
Este acontecimiento debe permanecer vivo en nuestras mentes y en nuestros corazones.
Debemos narrarlo a nuestros hijos por lo que contiene de pruebas de la grandeza de esta religión, por las lecciones y enseñanzas que encierra, por las virtudes de esta comunidad muḥammadí y por el honor concedido al Mensajero de Allah ﷺ.
Y el honor al Mensajero es un honor para nosotros, porque somos la Ummah del Mensajero, pues él ﷺ alcanzó en ese viaje lo que nadie antes ni después de él alcanzó.
Fuiste llevado de un santuario a otro en la noche,
como la luna llena atraviesa la oscuridad.Seguiste elevándote hasta alcanzar una estación
que ningún anhelo había alcanzado ni imaginado,
hasta llegar a un cielo inaccesible,
al que no se llega con alas ni a pie.Y se dijo: cada profeta en su rango,
y a ti, Muhammad, este es el Trono: acércate.
Este viaje conoció —y nos hizo conocer— el valor del Muṣṭafā ﷺ.
Por ello, este mes es el mes para recordarlo, para recordar este viaje, para extraer sus enseñanzas y reflexionar sobre sus acontecimientos.
Lo más difundido es que ocurrió en este mes, aunque los sabios han discrepado sobre el día exacto; la mayoría indica que fue la noche del día veintisiete, que es esta noche.
¡Oh musulmanes!
Nos recordamos en momentos como este la importancia de aprovechar la oportunidad del tiempo, de ser hijos del momento, vigilantes ante Allah y evaluando nuestras propias acciones, rindiéndonos cuentas a nosotros mismos.
Se dice en una tradición:
«¡Oh hijo de Adam! Te he creado para la adoración, así que no juegues».
Has sido creado para adorar, y la adoración tiene muchas formas; no se limita solo a la oración y al ayuno.
Es decir, todos tus movimientos deben ser adoración a Allah, buscando con ellos acercarte a Él con sinceridad.
Todo aquello que te distrae de Allah con diversión vana es un velo que te aparta de Él.
Digo lo que habéis escuchado y pido perdón a Allah.
Pedid perdón a vuestro Señor, que Él os perdonará.
La alabanza es de Allah, y que la paz y las bendiciones sean sobre el más noble de los mensajeros, el imán de los piadosos, nuestro señor Muhammad ﷺ, su familia, sus compañeros y quienes los sigan.
¡Siervos de Allah!
Os exhorto —y me exhorto a mí mismo— a tener taqwa de Allah, pues la taqwa abarca todo el dīn, y mediante ella llegamos a Allah.
Este mes, ¡oh musulmanes!, es también el mes de Allah.
Existe un ḥadiz cuya autenticidad es discutida, atribuido al Profeta ﷺ, que dice:
«Rayab es el mes de Allah, Sha‘bān es mi mes y Ramadán es el mes de mi Ummah».
Rayab es el mes de la orientación hacia Allah, del vínculo con Él, del retorno y del arrepentimiento.
En él se siembran las semillas del temor de Allah y del regreso sincero a Él.
Luego viene Sha‘bān, el mes del Mensajero de Allah ﷺ.
¿Por qué Sha‘bān es su mes?
Porque es el mes de las oraciones sobre el Profeta, ya que en él fue revelada la palabra de Allah:
«Ciertamente Allah y Sus ángeles hacen oración por el Profeta; ¡oh creyentes!, haced oración por él y saludadlo con un saludo de paz».
Después llega Ramadán, el mes de esta Ummah, en el que se alcanza la misericordia, se alivian las aflicciones, se vuelve a Allah y Allah acepta, y se libera del Fuego.
Que Allah nos haga de los liberados del Fuego en Ramadán.
Dijeron los sabios:
Rayab es el mes de la siembra,
Sha‘bān es el mes del riego,
y Ramadán es el mes de la cosecha.
Siembra hoy en Rayab las semillas del temor de Allah, riégalas con las oraciones sobre el Mensajero de Allah ﷺ, busca el perdón, arrepiéntete y entra por la puerta del Mensajero; entonces encontrarás los bienes en Ramadán.
Entre las mejores obras de este mes —del que solo quedan tres o cuatro días— está abundar en el arrepentimiento y el perdón, y prepararse desde ahora para Ramadán.
También se ha recomendado el ayuno en este mes, pues el Profeta ﷺ dijo:
«Ayuna en los meses sagrados y deja (algunos días)».
En cuanto a Sha‘bān, el mes del Mensajero de Allah ﷺ, que pronto llegará, ‘Ā’iša —que Allah esté complacido con ella— dijo:
«Nunca vi al Mensajero de Allah ﷺ completar el ayuno de un mes entero salvo Ramadán, y nunca lo vi ayunar más que en Sha‘bān».
¡Oh Allah! Bendícenos en Rayab y Sha‘bān, y haz que alcancemos Ramadán.
Pedimos a Allah éxito para todos en encontrar las mejores acciones que nos acerquen a Él.
Pedimos a Allah que nos haga salir del estado de negligencia y pereza hacia el estado de vigilancia y acción.
Que nos haga de los agradecidos que actúan, y no de los ingratos quejosos que solo hablan.


