Alhamdulillah, Quien nos ha honrado con el mes de Ramadán y ha puesto en él secretos que fortalecen el iman. Doy testimonio de que no hay más dios que Allah, único, sin asociado, y que Muhammad es Su siervo y Mensajero, sallallahu alaihi wa salam, y Paz y bendiciones sobre su familia, sus compañeros y aquellos que los siguen con Ihsan hasta el Día del Juicio.
¡Creyentes!, ¡hombres y mujeres, tened taqwah de Allah Todopoderoso y adorad a vuestro Señor en todo momento, durante y después de Ramadán, y agradeced Sus bendiciones, y Él os dará con creces. Volveos completamente a Él, porque Él es At-Tawwab (el Perdonador), Ar-Rahim (el Compasivo).
¡Siervos de Allah! Así de rápido pasan nuestras vidas. Hace apenas unos días, la luna creciente de Ramadán apareció y desapareció como un rayo. Algunos lo aprovecharon en hacer buenas obras, y otros lo perdieron. Asimismo, este mes es un testigo a nuestro favor o en nuestra contra. Para quien ha obrado bien y ha sido agradecido, será un testimonio a su favor. Sin embargo, para el que lo desperdició y fue negligente, será un testimonio en su contra, y solo se perjudicará a sí mismo. No sabemos si tendremos la oportunidad de vivirlo de nuevo, o si la muerte nos lo impedirá. Allah Todopoderoso dice: «Allah solo acepta de los que Le temen». Allah, Alabado sea, ha prescrito el ayuno en Ramadán para alcanzar el taqwa, Diciendo: «¡Creyentes! Se os ha prescrito el ayuno al igual que se les prescribió a los que os precedieron. ¡Ojalá tengáis temor (de Allah)!». Así pues, se inicia y se concluye la aleya sobre el ayuno con el taqwa: «Así les aclara Allah Sus signos a los hombres. ¡Ojalá se guarden!». La taqwah es ser consciente del Todopoderoso en todo momento, durante Ramadán y después de Ramadán. A Allah Todopoderoso no se le adora por un tiempo limitado, sino hasta la muerte. Él, alabado sea, dice: «Y adora a tu Señor hasta que te llegue la certeza». Y la certeza es la muerte. Ali ibn Abi Talib solía decir en la última noche de Ramadán: «Me pregunto quién de nosotros ha sido aceptado, para que podamos felicitarlo, y quién ha fracasado, para que podamos darle nuestras condolencias».
¡Musulmanes! Una de las señales de aceptación de las buenas obras es continuar haciéndolas, y que ello le haga fácil al siervo el poder hacer otras buenas obras.
Sin embargo, no es señal de éxito abandonar el ayuno y las oraciones nocturnas después de Ramadán, ni abandonar las mezquitas, los círculos de conocimiento y la recitación del Corán. ¿Acaso no ha producido en ti ningún cambio el ayuno?
Una de las señales de éxito y aceptación es no sentir vanidad con las propias obras, es decir, menospreciar las buenas obras y sólo preocuparse por si han sido aceptadas o no. En otras palabras: considerar lo que uno ha hecho como algo pequeño, aunque nos parezca mucho.
Otra señal es sentir sosiego y bienestar al hacer lo correcto. Esto conlleva que el alma del siervo anhele hacer más buenas obras.
Aquel cuyo salat no lo aparta de la transgresión y la maldad, o cuya adoración no le deja una huella profunda, aún no ha probado la dulzura del imān. Esto es señal de fracaso. Tal como se relata en un importante hadiz, Yibril, alaihi salam, hizo un du’a contra las categorías de personas descritas a continuación, pidiendo que se alejaran de la misericordia de Allah, y el Profeta, sallallahu alaihi wa salam, contestó en todas ellas «Amin». Según este hadiz, dijo Yibril: «Sea humillado aquel que oye que te mencionan y no te manda saludos». Entonces dije: «Amin». Dijo: «Sea humillado aquel que encuentra a sus padres vivos y no entra al Jardín». Entonces dije: «Amin». Dijo: «Sea humillado aquel que alcanza Ramadán y no es perdonado». Entonces dije: «Amin».
¡Siervos suyos! Ajustémonos el cinturón de la certeza y del esfuerzo y no lo aflojemos después de Ramadán.
Allahumah, concédenos éxito, guía, rectitud, taqwah y la capacidad de realizar obras que te complazcan. Concédenos firmeza después de Ramadán. Concédenos éxito en realizar obras justas como lo hicimos durante Ramadán. Y haz que amemos la adoración, la obediencia, la oración, el ayuno y el quiām hasta el día en que nos encontremos contigo, ya dal yalali wal ikram.
Allahumah, danos a todos el más elevado agradecimiento por haber sido escogidos por Ti para formar parte de la Umma de Muhammad, sallallahu alehi wa salem. Protege a nuestro emir y a nuestra comunidad y que la hermandad sea el sello fuerte que quede de todo lo que has decretado que hagamos juntos. Amin.
