Acerca de la traición

Acerca de la traición

Bismillahi rahmani Rahim

Allah, en la Surat Al-Anfal, dice:

¡Vosotros que creéis! No traicionéis a Allah y a Su Mensajero ni traicionéis lo que se os ha confiado después de lo que sabéis. Y sabed que realmente vuestras riquezas y vuestros hijos son una prueba y que Allah tiene junto a Sí una inmensa recompensa

Es decir, vosotros que creéis en Allah como señor, en Muhammad como Profeta y Mensajero y en el Islam como religión, no traicionéis a Allah y a Su Mensajero mostrando obediencia y ocultando la desobediencia. En otras palabras, decir “Ashhadu an la ilaha ila lah wa anna Mohammadan rasulu Lah” significa firmar un pacto firme con Allah y con su Mensajero, por tanto, la desobediencia significa romper este pacto y es traicionar a Allah y a su Mensajero, vender la otra vida por el Dunia, y esta es una característica de los hipócritas.

Se narró de ‘Abdullah Ibn ‘Amr que el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo:

Hay cuatro características, y quien las tenga todas es un perfecto hipócrita, y quien tenga alguna de ellas tiene trazos de hipocresía hasta que la abandone: cuando se le confía, traiciona; cuando habla, miente; cuando promete, no cumple; y cuando discute, exagera y transgrede.

Ibn Abbas dijo: “No traicionar a Allah y a Su Mensajero quiere decir dejar una sunnah y cometer un error”. Qatada dijo: “Sabed que el din de Allah es una amanah, así que dadle a Allah, el Poderoso y Sublime, lo que Él os ha confiado de Sus obligaciones y límites”.

¡Creyente!, sé honesto, fiel y digno de confianza, y no seas traidor, porque Allah Todopoderoso dijo: “Allah no ama los traidores”. ¡Creyentes!, la traición tiene múltiples formas, como por ejemplo la traición a la confianza: la gente te elige para cumplir con alguna responsabilidad y piensa que eres bueno, los decepcionas y traicionas su confianza.

Otra forma de traición es revelar secretos y no cumplir con los derechos del dinero, así como el engaño y mostrarle a la gente lo contrario de lo que hay en tu corazón.

¿Acaso no sabíais que Allah conoce los ojos traicioneros y lo que ocultan los pechos? La traición destruye la amistad, la familia y el comercio, daña a individuos y grupos, destruye almas, separa a las parejas y deja a las familias sin hogar.

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¡Musulmanes!, una persona puede traicionarse y agraviarse a sí misma, sin darse cuenta, empleando su cuerpo en lo ilícito. La mayor amanah son los miembros que Allah te ha confiado y te ha dado el derecho de disponer de ellos. Y te ordena que los guardes, como son, el ojo, la lengua, el oído, la mano, las piernas y las partes íntimas.

Él te ha ordenado que bajes la mirada, que protejas tu oído, y que preserves todos tus miembros para no dañar a ninguna de las criaturas. Si usas estos miembros de la manera equivocada, has traicionado la amanah más grande que jamás haya existido. Luego, el verso indica donde abunda la traición, cuando dice: “Y sabed que realmente vuestras riquezas y vuestros hijos son una prueba…”. Una de las cosas que a menudo implican traición es el dinero. Por ejemplo, pagar el Zakat, que es una amanah y un derecho de los pobres y necesitados, que viene incluido en el dinero de los ricos. Quien lo descuide ha traicionado a Allah y a Su Mensajero y ha roto el pacto entre Allah y con Su Mensajero.

¿Acaso obedeces a Allah en el salat y el ayuno y lo desobedeces en el Zakat?

Es una traición a la amanah ganar dinero por medios ilegítimos, por lo que quien lo adquiere de manera ilegal este es una maldición para él, no una bendición. Además, es traición apoderarse del dinero de la gente injustamente. Y entre los derechos del dinero está el pago de las deudas que se han acumulado sobre ti, ¡oh musulmán! porque la deuda es una amanah, y quien la traiciona, traiciona a Allah y a Su Mensajero, porque quien te prestó el dinero te lo ha prestado porque confía en ti y en tu din, así que no lo defraudes. Entre los derechos del dinero está la dote, la deuda que muchos posponen, sobre todo en nuestros tiempos, y es de las partes que se deben tomar de la riqueza del difunto antes de repartirla. Y estas partes son: la deuda, la dote y el coste de su entierro y su testamento.

Entre las mayores amanas están los hijos y las hijas. No hay bendición mayor que la bendición de los hijos. Quien recibe esta bendición con agradecimiento, su descendencia será una bendición, una sadaqah permanente y un buen recuerdo por el cual se recuerda al difunto después de su muerte y debe agradecerse no solo con la lengua, sino con la buena educación.

Asimismo, Los niños tienen muchos derechos, como mencionó el Imam Abu Hamid Al-Ghazali en su libro Ihya Ulum Al-Din: “Solo una mujer religiosa que come lo que está permitido puede amamantar y tener la custodia del niño, porque la leche de amamantar obtenida de lo prohibido no tiene baraka”. Quien fue criado con ello, su naturaleza tiende a inclinarse hacia lo impuro. El Mensajero de Allah, la paz sea con Él, dijo: “Toda carne criada con lo ilícito, entonces el fuego es más apropiado para ella”. El Todopoderoso dijo: “¡Vosotros que creéis!, guardaos a vosotros mismos y a vuestra gente de un fuego cuyo combustible serán los hombres y las piedras”.

Allahumma, concede a quien tiene un derecho sobre nosotros su derecho y protégenos y protege a nuestros hijos del adulterio, el engaño, la inmoralidad y las malas costumbres, Amin