Hafid Malik del Pozo

La generosidad y el buen trato al huésped

Alabado sea Allah, Señor de los mundos.

Alabado sea Allah con una alabanza que esté a la altura de Sus favores y corresponda al aumento de Sus dones.

Alabado sea Allah, Quien nos ha guiado a esto, pues no habríamos sido guiados de no ser porque Allah nos guio

Alabado sea Allah, por cuya gracia se completan las buenas obras.

Doy testimonio de que no hay divinidad sino Allah, Único, sin asociados, y doy testimonio de que Muhammad es Su siervo y Su Mensajero. Allah lo envió con la guía y la religión de la verdad, como portador de buenas nuevas y amonestador ante la Hora. Transmitió el mensaje, cumplió con la confianza, aconsejó a la comunidad y se esforzó por elevar la palabra de Allah hasta que le llegó la certeza de su Señor.

¡Oh, Allah! Bendice y concede la paz a nuestro noble Profeta, nuestro supremo ejemplo, el más generoso de las personas, así como a su familia, a sus compañeros y a quienes sigan su senda hasta el Día del Juicio.

Ibn ‘Abbās (que Allah esté complacido con ambos) relató: «El Mensajero de Allah ﷺ era la persona más generosa, y lo era aún más durante Ramadán, cuando se encontraba con Ŷibrīl. Se reunía con él cada noche de Ramadán y le enseñaba el Corán, y el Mensajero de Allah ﷺ era entonces más generoso en el bien que el viento enviado».

¡Oh, Allah! Bendice, concede la paz y colma de bendiciones al amado noble, que daba como aquel que no teme la pobreza.

La generosidad es una cualidad elevada. Nos detenemos hoy ante esta virtud, ante este noble rasgo: el karam, la generosidad, que se manifestó plenamente en la persona de nuestro maestro, el Mensajero de Allah ﷺ, y que se extendió entre quienes heredaron su ejemplo.

Dijo Ŷābir ibn ‘Abdullah (que Allah esté complacido con él): «El Mensajero de Allah ﷺ nunca fue preguntado por algo y respondió “no”». Nunca dijo «no» a quien le pedía.

El Profeta ﷺ daba, honraba y nos enseñó la liberalidad, la generosidad, la excelencia en el trato y el altruismo. Nos enseñó los grados más elevados y los mejores valores. Este carácter fue heredado por quienes vinieron después de él ﷺ hasta nuestros días. El generoso posee una herencia del Mensajero de Allah ﷺ.

Por ello, el generoso no teme. Posee una cualidad extraordinaria. Dijo el imam ash-Shāfi‘ī:

«Si tus defectos ante la gente son muchos y deseas que queden cubiertos, cúbrete con la generosidad, pues toda falta —como se dice— la cubre la generosidad».

La generosidad cubre los defectos de las personas, incluso si alguien se desvía o tiene carencias. En cambio, la avaricia expone los defectos del ser humano.

La mezquindad saca a la luz tus defectos, mientras que la generosidad los oculta y te hace merecedor de una intercesión especial y de una protección extraordinaria. Dijo el Profeta ﷺ:

«Pasad por alto el error del generoso, pues Allah toma su mano cada vez que da preferencia a otros».

Cada acto de dar se convierte en una intercesión para él.

El dinero que guardas en tu bolsillo lo proteges tú; pero cuando lo gastas por la causa de Allah, él pasa a protegerte a ti. Allah te concede una protección celestial cuando eres de los que dan, gastan y son generosos. Y Allah te incrementa: cuanto más das, más te da. No creas que tú das; por Allah, en realidad estás recibiendo.

Se sacrificó una oveja en la casa del Mensajero de Allah ﷺ y él preguntó a ‘Ā’isha: «¿Qué ha quedado de ella?”. Ella respondió: “Solo quedó la paletilla”. Él dijo: “Entonces todo ha quedado, y lo que se perdió fue la paletilla».

Lo que permaneció en la casa fue lo que se perdió, porque era para nosotros; mientras que lo que se dio por la causa de Allah fue lo que realmente ganamos.

Nuestro señor ‘Abdullah ibn Ŷa‘far ibn Abī Tālib, de la casa profética, se parecía a su padre y al Profeta ﷺ en carácter y comportamiento. Era generoso y dadivoso. Nunca rechazaba a quien pedía. Le dijeron una vez: «Nunca rechazas a nadie». Respondió: «Ciertamente Allah me ha acostumbrado a que Él me da, y yo he acostumbrado a Sus siervos a que yo les dé. Temo que, si corto mi costumbre con ellos, Allah corte Su costumbre conmigo».

Tú eres una manifestación de la generosidad divina en este mundo. Sé generoso y no desentones en medio de esta armonía natural. La naturaleza te da de sus bienes: el sol te da su calor y su luz, los animales te dan su piel, su carne y su leche. Todo el universo interactúa mediante la generosidad. Decía el imam Abu al- ‘Abbās as-Sabtī, uno de los awliya de Marrakesh: «La existencia reacciona ante la generosidad», es decir, la divisa de la existencia es la generosidad.

¿Cómo puede entonces el ser humano, señor de la creación, ser avaro y mezquino? Que Allah nos proteja de la vileza de la avaricia.

La avaricia comienza cuando eres tacaño con los demás y generoso solo contigo mismo. Luego esta enfermedad moral evoluciona hasta que uno se vuelve mezquino incluso consigo mismo.

Un poeta hablaba de ‘Isa, un avaro: «Ahorraba para sí mismo, y si hubiera podido, respiraría por un solo orificio». Y esto es por el miedo a perder el Dunia. El avaro se convierte en esclavo del dinero y de este mundo.

¡Oh Allah! Pon el mundo en nuestras manos, pero no en nuestros corazones.

¡Oh Allah! No nos hagas esclavos del dinero y haznos siervos tuyos, ¡oh el más Generoso de los generosos!

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Alabado sea Allah, y que la paz y las bendiciones sean sobre el más noble de los mensajeros, nuestro señor Muhammad ﷺ, su familia y sus compañeros.

Os exhorto a mí mismo y a vosotros a tener temor de Allah, pues con ello se llega a Él.

Abu Hurayra (que Allah esté complacido con él) relató que el Mensajero de Allah ﷺ dijo:

«Quien crea en Allah y en el Último Día, que diga el bien o guarde silencio. Quien crea en Allah y en el Último Día, que honre a su vecino. Y quien crea en Allah y en el Último Día, que honre a su huésped». Transmitido por Al Bujari y Muslim.

Honrar al huésped forma parte de la perfección del imam. Si deseas un imam completo, es obligatorio honrar al huésped y ser generoso con él. Es una de las mayores obras de cercanía a Allah y un remedio para las enfermedades del corazón, como la avaricia y la mezquindad. La hospitalidad te educa y te hace llegar a la generosidad, y te acerca a Allah y a Sus siervos.

Dijo el Mensajero ﷺ: «El que da al quien le pide está cerca de Allah, cerca de la gente, cerca dl jardín y lejos del Fuego, y el egoísta está lejos de Allah, lejos de la gente, lejos del Jardín y cerca del Fuego».

Honrar al huésped no es solo darle comida y despedirlo; es un acto noble, elevado, educativo y de adoración, lleno de grandes beneficios. Dice el hadiz:

«El huésped llega con su sustento y se marcha habiendo Allah perdonado a la gente de la casa».

Entre los objetivos más importantes de honrar al huésped está llevar alegría a los corazones, y esto requiere generosidad. Y la generosidad no se limita al dinero o la comida, sino también a dar de tu tiempo, mostrar buen carácter, servir y provocar alegría en los demás. Dijo el Profeta ﷺ: «La gente más amada por Allah son aquellos que son más beneficiosos para los demás, y las acciones más amadas son, entre ellas, una alegría que introduces en el musulmán».

La hospitalidad con el invitado no beneficia solo al generoso se beneficia a sí mismo, a su familia, al huésped y fortalece a la comunidad.

¡Oh buscador del camino hacia Allah! Así como estableces un wird de Corán, de recuerdo y de adoración, establece también un wird de esta virtud: honrar al huésped. Abre la puerta de tu casa y honra a tu huésped, y serás un verdadero creyente.

Pedimos a Allah que nos conceda el carácter de la generosidad, que haga de la otra vida, y no de este mundo, nuestra preocupación principal, que nos guíe a la acción, nos saque de la negligencia y de la pereza.

¡Oh, Allah! Acepta de nosotros, pues Tú eres el Omnioyente, el Omnisciente. Afirma nuestra fe, oh Tú que cambias los corazones, afirma nuestros corazones en Tu religión. Ayúdanos a recordarte, agradecerte y adorarte correctamente.

Bendice a todos los presentes y ausentes, perdona nuestros pecados, cubre nuestras faltas y alivia nuestras dificultades. Concede la victoria al Islam y a los musulmanes en todo lugar y humilla a los opresores.

Y que Allah bendiga a nuestro señor Muhammad ﷺ, a su familia y a sus compañeros.

Amín. Alabado sea Allah, Señor de los mundos.