Alhamdulillah, quien nos ha permitido vivir hasta llegar a este tiempo especial, y nos ha hecho amar el Iman y los actos de obediencia, y nos ha otorgado diferentes tipos de bendiciones en estos días. Doy testimonio de que no hay más dios que Allah, Único, sin parecido, y doy testimonio de que Muhammad es Su siervo y Mensajero, ﷺ, y paz y bendiciones sean sobre su familia y todos sus compañeros.
¡Creyentes, hombres y mujeres! Tened Taqwa de Allah y tomadla como provisión ya que la mejor provisión es el taqwa. Sabed que estamos a punto de empezar el mes de Ramadán, el mes en el que fue revelado el Corán. Un mes que Allah Todopoderoso ha favorecido y honrado por encima de todos los demás meses. Lo ha honrado mediante la revelación del Corán, a través de la revelación del mensaje de Muhammad, ﷺ, a toda la humanidad. Allah Todopoderoso dijo: «(…) en el mes de Ramadán se hizo descender el Corán, dirección para los hombres y pruebas claras de la Guía y del Discernimiento (…)».
Tener la oportunidad de alcanzar el mes de Ramadán es una gran bendición. La gente de las primeras generaciones (salaf), solían hacer du´as durante seis meses para que Allah les concediera la oportunidad de llegar a Ramadán, y luego durante otros seis meses para que se lo aceptara. Esto es porque eran conscientes de que lo más importante no es la cantidad, sino la aceptación de las obras. Por lo tanto, llegar a Ramadán es un gran regalo de Allah. ¿Cuántas personas pusieron la intención de ayunar Ramadán, pero les sorprendió la muerte o una enfermedad y les impidió ayunar? Por esta razón, el Profeta, ﷺ, nos ordenó aprovechar cinco cosas antes que otras cinco cuando dijo: «Aprovecha cinco cosas antes de otras cinco cosas: tu juventud antes de que envejezcas, tu salud antes de que enfermes, tu riqueza antes de que caigas en la pobreza, tu tiempo libre antes de que estés ocupado y tu vida antes de que mueras».
Tal como se menciona en el hadiz entre las cinco cosas está la salud antes que la enfermedad. La salud es efímera; La salud va seguida siempre de la enfermedad y la vejez, y luego se desvanece. Es una bendición temporal, así que aprovéchala y empléala en el bien. Inviértela en realizar buenas obras y en abstenerte del mal, y has de saber que Allah Todopoderoso te preguntará sobre tu cuerpo y cómo lo usaste: ¿en obediencia a Él o en desobediencia? Ya que es una amanah depositada en tus manos.
Entre las grandes bendiciones se encuentra el que Allah te permita llegar a la estación del perdón, al tiempo de la obediencia y de la Rahma. Ramadán es el mes de la obediencia, del perdón y de la misericordia. Es una escuela que educa el nafs en lo que respecta a todo lo que es bueno, y entrena los cuerpos a través de las distintas formas de adoración empezando por el salat y el ayuno, hasta la recitación del Corán y la sadaqa. Por esta razón, vemos siempre las mezquitas repletas durante Ramadán, y los corazones ablandados y humildes, llenos de taqwa y amor por el bien. La persona sabia aprovecha este periodo para cultivar el hábito de realizar actos de obediencia en el resto del año, y que no sean solo abundantes durante Ramadán. No se adora a Allah en un momento u otro. Verdaderamente, la adoración debe ser constante, la persona cuerda nunca descuida recordar a su Señor ni deja de cumplir con sus obligaciones en todo momento y lugar. Allah Todopoderoso dice: «Y adora a tu Señor hasta que te llegue la certeza».
¡Siervos suyos! Si los corazones realmente ennoblecen el mes de Ramadán antes de su llegada, lo recibirán con beneplácito. Y si lo reciben con beneplácito, lo aprovecharán al máximo. Aprovechar al máximo el mes de Ramadán, sus días y sus noches, se logra ayunando adecuadamente, permitiendo a todos los miembros ayunar, absteniéndose de las habladurías, apartando la mirada de las faltas de los demás y no indagando en sus asuntos privados, y absteniéndose de dañar a los otros. El Profeta, ﷺ, le dijo a Mu’adh —y todos somos Mu’adh—: «¿Quieres que te guíe hacia las puertas del bien?». Contestó: «¡Por supuesto oh mensajero de Allah!». dijo: «El ayuno es un escudo; la caridad apaga las faltas como el agua apaga el fuego». Es decir, el ayuno es una protección, un escudo y fortaleza para quien ayuna, protegiéndolo de las faltas, de caer en la transgresión, en la maldad, y al final, en el fuego. El ayuno protege el nafs, templando su dureza, refinando su carácter y enseñándole paciencia, disciplina y obediencia. Cuando el estómago tiene hambre, el corazón se ablanda; cuando el cuerpo tiene sed, el siervo recuerda las bendiciones de Allah sobre él. Porque el hombre es descuidado y no comprende el verdadero valor de las bendiciones hasta que las pierde. Así pues, musulmanes, hagamos de nuestro ayuno una verdadera protección ayunando con nuestros miembros, cuidando nuestra lengua, bajando la mirada y siendo constantes en tener una intención sincera.
Allahumma, concédenos la capacidad de ayunar Ramadán, permítenos llegar a Ramadán, bendícenos en Sha’ban y haz que seamos de los que triunfan, guíanos hacia las buenas obras, ayúdanos en ellas y no nos prives de su recompensa.
Allahumma, bendice a nuestra comunidad y a nuestro emir, danos un mes en el que la hermandad se fortalezca y seamos todos un ejemplo de servicio a los demás y de disfrute mutuo en nuestros encuentros en esta mezquita.
Allahumma, otorga consuelo a todos los musulmanes que estén siendo oprimidos y hazles sentir en sus corazones el secreto de tu Decreto. Amin.


