El adab que corresponde a las mezquitas

Alhamdulillah, Quien ha honrado y enaltecido las mezquitas, y ha ordenado mantenerlas vivas con el dikr, el salat y la recitación del Corán. Atestiguo que no hay más dios que Allah, Único, sin asociado, y atestiguo que Muhammad es Su siervo y Su Mensajero, ﷺ, y paz y bendiciones sobre su familia y todos sus compañeros.

¡Tened taqwa de Allah, siervos suyos, y volved a Él arrepentidos! Ciertamente, Él es Attawwab (el Indulgente), Arrahim (el Compasivo). Sabed que las mezquitas son las casas de Allah en Su tierra. Él ha permitido que se construyan y que en ellas se mencione Su Nombre y se exalte Su mandato. Por ello ordenó honrarlas y cuidarlas, e incentivó su construcción y su preservación. Dijo subhanahu wa ta‘ala: «(…) purifica Mi casa para los que dan vueltas alrededor de ella y los que rezan en pie, inclinados y postrados». (Corán: Sura de la Peregrinación Al-Hajj, 26) Son el hogar de los que buscan sosiego y el refugio de los que buscan seguridad. En ellas se reúnen los musulmanes, les envuelve la misericordia, les rodean los ángeles y Allah se enorgullece de ellos ante Sus ángeles cercanos. Dijo el Profeta, ﷺ: «Y cada vez que se reúne un grupo en una de las casas de Allah para recitar en ella el Libro de Allah y estudiarlo, desciende sobre ellos la serenidad, los cubre la misericordia, los rodean los ángeles y Allah los menciona ante quienes están con Él». Por ello, quien entre en la mezquita debe comportarse con adab ante Allah, ante Sus ángeles y ante los que rezan. Que no moleste a quien está rezando, leyendo el Corán o recordando a Allah. No levantes tu voz en la mezquita, aunque sea un salat que deba recitarse en voz alta. Hazte audible para ti mismo y sólo para quien está a tu lado. Tanto si llegaste tarde y estás recuperando lo que te ha faltado, como si eres viajero que no llegó a tiempo al salat en yama‘a, o sois una gente no residente que estáis realizando el salat en grupo, no exageréis elevando la voz durante la recitación, ni molestéis a otros que llegaron tarde, o a quien estudia, recuerda a Allah o reflexiona. Recita en voz audible, pero sin molestar a otros; hazlo con moderación. Dijo Allah, el Altísimo: «(…) Y no subas la voz en tu oración ni la silencies, sino que busca un camino intermedio». (Corán: Sura del Viaje Nocturno, Al-Isra, 110)

¡Y debe saber todo aquel que aquí reza que es un invitado del Rahman y que está en la casa de Allah! Debe sentarse con adab y respeto, y no extender sus piernas en la mezquita sin necesidad (a menos que tenga alguna enfermedad o por la vejez). Recuerda a Allah, subhanahu wa ta‘ala, y reflexiona sobre el cielo y la tierra. No uses el teléfono. Deja que tu alma descanse de la agitación del móvil. Corta la conexión con las criaturas y conéctate con el Creador. Deja descansar un poco tus manos, tu vista y tu oído. Recuerda tus faltas. Abre el mushaf y lee lo que te sea fácil mientras esperas el salat en yama‘a. No te sientes al lado de quien te habla en la mezquita; aléjate de él. Mantén tu concentración y tu entrega en manos de Allah. Él, subhanahu wa ta‘ala, te ha concedido el éxito de responder a Su llamada, mientras que ha distraído a otros de asistir al Yumu‘ah y te ha elegido entre miles de personas. No te prives de la recompensa de este día pronunciando palabras, haciendo gestos o saltando por encima de las filas. ¿Acaso no has oído lo que dijo el Mensajero de Allah, ﷺ, cada viernes?: «Quien habla en vano, no se considera su Yumu‘ah». Es decir, no tendrá recompensa. Y dijo también: «Y quien se entretuvo en las nimiedades del suelo sin prestar atención a la Jutbah, perdió su recompensa de ese viernes». Lo mismo ocurre con quien manipula el teléfono, mira excesivamente a los lados, juega con lo que lleva en el bolsillo o hace crujir los dedos. Todo esto forma parte de las cosas detestables en la oración y, en consecuencia, durante la Jutbah del viernes, porque la Jutbah es parte del salat; todo lo que perjudica el salat perjudica la Jutbah. Allah, subhanahu wa ta‘ala, ha descrito a quienes mantienen vivas las mezquitas con un comportamiento distinguido y los ha llamado hombres. Dijo: «hombres a los que ni el negocio ni el comercio les distraen del Recuerdo de Allah, de establecer el ṣalat y de entregar el ẓakat». (Corán: Sura de la Luz, An-Nur, 37)

Quien eleva su voz por encima de la recitación del Corán y del hadiz del Mensajero de Allah ha desobedecido la orden de Allah y la Sunnah de Su Mensajero, ﷺ. Dijo Allah, el Altísimo: «Y mientras el Corán se esté recitando, prestad atención y callad, tal vez obtengáis misericordia». (Corán: Sura Al-A’raf, 204) Ordenó escuchar y guardar silencio. Al-insat es escuchar manteniendo silencio total, abandonando cualquier conversación. «No elevéis vuestras voces por encima de la voz del Profeta y no le habléis en voz alta (…)» (Corán: Sura de los Aposentos Privados, Al-Huyurat, 2).

Hay algunas personas y algunos viajeros que, después del salat del Yumu‘ah, se levantan directamente a rezar la oración de Asr. ¿De dónde has sacado este fiqh? ¿Quién te ha dado esta fatwa? ¿Acaso no has oído la Palabra de Allah, el Altísimo?: «Pero una vez concluida la oración, id y repartíos por la tierra y buscad el favor de Allah». (Corán: Sura del Viernes, Al-Yumuah, 10)

Molestáis a la gente y anuláis vuestras obras sin daros cuenta. Haz la oración de Asr en su momento, en tu hotel o en cualquier otro lugar. Al menos espera hasta que la gente salga de la mezquita. La combinación de oraciones tiene sus requisitos. El Yumu‘ah es una oración independiente, no es un Dhuhr hecho con qasr (reducido por el viaje). Aprended bien vuestro din y no invalidéis vuestras obras.

Dijo el Profeta, ﷺ: «A quien Allah quiere hacerle un bien, le da entendimiento del din». No toméis el fiqh de Internet, ni de los vídeos. El conocimiento se toma de la gente de conocimiento y de asistir a los círculos de conocimiento en compañía de los ulamas.

¡Musulmanes! Respetad el adab de la mezquita y preservad la limpieza de la casa de Allah.

¡Allahumma, perfecciona nuestro carácter, haznos comprender nuestro din, enséñanos aquello que ignoramos, muéstranos la verdad como verdad y concédenos seguirla, y muéstranos la falsedad como falsedad y concédenos apartarnos de ella!

¡Allahumma, bendice a nuestra comunidad y a nuestro Emir y mantennos siempre en constante esfuerzo por establecer lo correcto y establecer en nuestro entorno la práctica del din en su forma correcta, libre de cualquier ambigüedad! Amin.

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