jutbah favor Señor

La felicidad reside en honrar a los padres

Alhamdulillah, Quien ordenó la bondad y el buen trato, y prohibió la desobediencia y el maltrato. E hizo de tratar bien a los padres uno de los mayores actos de adoración, y puso el Paraíso debajo de los pies de las madres. Doy testimonio de que no hay más dios que Allah, Único, sin asociado, y que Muhammad es Su siervo y Mensajero ﷺ, y paz y bendiciones de Allah sean sobre su familia y todos sus compañeros.

¡Creyentes! Tened taqwa de Allah y volveos completamente a Él, y dadle gracias por Sus innumerables bendiciones. En el jutbah anterior, dijimos que el Corán no hace sufrir a quien lo recita, ni en esta vida ni en la Otra. De igual manera, honrar a los padres aparta el sufrimiento, aporta bienestar y felicidad, abundancia en el rizq, hijos justos y protege de un mal final. Allah Ta‘ala dijo, según lo narrado por Isa, hijo de Mariam, al hablar de las bendiciones de Allah sobre él: «Y ser bondadoso con mi madre; no me ha hecho ni insolente ni rebelde» (Corán: sura de Mariam, 32). Ahí afirma que la obediencia lo salvó de ser insolente y rebelde porque la obediencia es misericordia, humildad y bondad, mientras que la miseria es terquedad, arrogancia, crueldad y desobediencia. Por lo tanto, la obediencia no es humillación, sino más bien cercanía y cumplimiento de la orden de Allah en ser bondadoso con quienes son la fuente de nuestra vida y felicidad. Quien es obediente a sus padres vive una vida feliz, con un corazón tranquilo y un alma contenta. Su hogar está rodeado de misericordia, y Allah Ta‘ala lo protege de las pruebas fuertes, como un mal final. Lo preserva de la vejez y de las enfermedades incurables, y lo protege de la pobreza extrema.

Allah lo bendice con hijos justos que lo tratan bien, como él trata a sus padres. Como trates a los demás, así se te tratará. Si quieres que tus hijos tengan misericordia contigo, entonces ten misericordia con tus padres y trátalos con bondad. Honrar a los padres es una orden de Allah para el hombre. Allah Ta‘ala dijo: «Hemos encomendado al hombre que trate bien a sus padres. Su madre lo llevó en el vientre, fatiga tras fatiga y fue destetado a los dos años. Sé agradecido conmigo y con tus padres. A Mí has de volver. Pero si se empeñan en que Me asocies algo de lo que no tienes conocimiento, entonces no los obedezcas. Pero acompáñalos en este mundo como es debido (…)» (Corán: sura de Luqman, 14-15).

Prestad atención a la interpretación de la aleya: incluso si no son musulmanes, el Islam te ordena ser obediente con ellos, tratarlos con bondad y acompañarlos, y te prohíbe obedecerlos solo en un caso: si te ordenan cometer shirk y abandonar tu din. Por lo tanto, no se obedece a ningún ser que implique desobediencia al Creador. Cuando Sa‘d ibn Abi Waqqas abrazó el Islam, su madre se enojó y lo abandonó. Ella inició una huelga de hambre, diciéndole: «No comeré, ni beberé, ni me bañaré hasta que renuncies al din de Muhammad ﷺ». Él respondió: «Por Allah, madre, aunque tuvieras mil vidas y las fueras perdiendo una tras otra, no abandonaría mi din. Así que, si quieres, come o no comas». Por esto, Allah reveló: «Pero si se empeñan en que Me asocies algo de lo que no tienes conocimiento, entonces no los obedezcas (…)» (Corán: sura de Luqman, 15).

Creyentes cuyos padres aún viven, aprovechad su presencia, sus vidas, sus du‘ās, sus consejos, sus recomendaciones y sus conversaciones, ya que llegará el día en que os separaréis de ellos, la vida se oscurecerá, perderéis su ternura y compasión, y probaréis la amargura de la orfandad y la amargura de la separación. La vida no será placentera para ti después de su muerte, especialmente si fuiste de los que no les fueron amables, no los trataron con el debido respeto ni les demostraron bondad. Todos hemos tenido anécdotas con nuestros padres, especialmente con nuestra madre, y recordamos cualquier desacuerdo, consejo o, Allah no lo quiera, desobediencia. La memoria lo graba todo; piensa sobre ello y pregúntate: ¿He sido bondadoso y noble siempre con ellos o lo contrario?

Y sabed que la muerte no nos impide seguir siendo bondadosos con nuestros padres; lo podemos hacer pidiendo por ellos después de nuestras oraciones. Así que nunca los olvides en tus du‘ās. Visita sus tumbas después de su fallecimiento, pues esto les trae alegría entre los muertos y pueden ver que dejaron su huella en este mundo, una sadaqa continua cuya recompensa les llega incluso en la tumba. Tratar bien a los padres después de su muerte también incluye ser amable con sus amigos y visitarlos, y es una sunnah del Profeta ﷺ, quien visitaba a los familiares de su esposa Jadiyah después de su muerte.

¡Siervos suyos! Vivimos en una época donde la desobediencia a los padres, el abandono, el distanciamiento y el desprecio hacia ellos son muy comunes, y a menudo se les interna en residencias de ancianos en su vejez. ¿Es esto lo que nos ordena el Corán? «(…) Y si a alguno de ellos, o a los dos juntos, les llega la vejez junto a ti, no les digas «uff» ni los rechaces, sino que háblales con buenas palabras. Baja sobre ellos el ala de la humildad que viene de la misericordia y di: ¡Señor mío! Ten piedad de ellos, al igual que ellos me criaron cuando era pequeño» (Corán: sura del Viaje Nocturno Al-Isra, 23-24). Has de saber que recibirás un trato equivalente al que le das a los demás. El Profeta ﷺ dijo: «Sed obedientes con vuestros padres, y vuestros hijos os obedecerán».

¡Allahumma! Haznos de los justos y protégenos de la desobediencia y de la injusticia.

¡Allahumma! Protege a nuestra comunidad y a nuestro Emir, y que seamos todos unos para otros un ejemplo en el buen trato hacia nuestros padres y hacia toda la creación, y compitamos en ello con la más sincera intención. Amin.