La virtud de la reconciliación

Alhamdulillah, Quien ordenó el afecto y la armonía, y prohibió la ruptura de lazos y la discordia. Doy testimonio de que no hay más dios que Allah, Único y sin asociado, y doy testimonio de que Muhammad es Su siervo y Mensajero ﷺ. Que la paz y las bendiciones sean sobre su familia y todos sus compañeros.

Tened taqwa de Allah, musulmanes, y adorad a vuestro Señor y dadle gracias, ya que la gratitud mantiene lo concedido y recupera lo perdido.

Sabed que los hogares y las familias se construyen sobre el afecto, la reconciliación, el perdón y la indulgencia, y se destruyen con el distanciamiento, la discordia, el desacuerdo y el conflicto, y todo aquello que el maldito shaitán siembra en los corazones de la gente para dispersarlos y destrozar la sociedad y la buena opinión.

Allah Todopoderoso dice: «Realmente el Shaiṭán solo quiere provocar entre vosotros la enemistad y el odio (…)» (Corán: Sura de la Mesa Servida, Al-Ma’idah, 91).

También dice: «(…) temed a Allah, poned orden entre vosotros (…)» (Corán: Sura de los Botines de Guerra, Al-Anfal, 1).

Allah, alabado sea, ha hecho de la reconciliación entre las personas un acto de adoración especial, con una gran recompensa y un gran mérito, dándole incluso prioridad sobre algunos actos de obediencia a Él, ya que la reconciliación es uno de los pilares sobre los que se sustenta una sociedad.

En un hadiz, el Profeta ﷺ dijo: «¿Les digo qué es mejor en grados que la oración, el ayuno y la sadaqa?… Reconciliar a la gente» (Narrado por At-Tirmidhi).

Por todo lo anterior, así como es una gran falta sembrar la discordia entre las personas, también tiene una gran recompensa, que solo Allah conoce, reconciliar a dos personas, especialmente cuando se trata de restaurar la armonía entre cónyuges, hermanos, hijos y padres, o entre grupos y familias.

Sabed que la reconciliación entre las personas es un mandato de Allah para todos: «Los creyentes son, en realidad, hermanos; reconciliad, pues, a vuestros hermanos (…)» (Corán: Sura de los Aposentos Privados, Al-Hujurat, 10).

La reconciliación se considera una sadaqa aceptada por Allah. En el Sahih al-Bujari se narra: «La reconciliación es un acto de caridad».

La recompensa por esta sadaqa solo la conoce el Señor de los Mundos, quien dice: «(…) pero quien pasa por alto y se reconcilia… su recompensa incumbe a Allah (…)» (Corán: Sura de la Consulta, Ash-Shura, 40).

Entonces, ¿cómo se puede conseguir ser de aquellos que poseen esta cualidad y practican esta noble acción?

Primero, has de ser una persona justa, corrigiéndote a ti mismo, ocupándote de tener esto en tu hogar y en tu familia, antes de pensar en poder ayudar a los demás. Ya que no puedes transmitir y cambiar si estás en lo incorrecto; no se puede dar lo que no se posee.

Si una persona rectifica su interior y purifica sus intenciones, Allah le guiará para rectificar sus acciones externas y sus relaciones con los demás.

Así que comienza por ti mismo; sé el primero en extender la mano de la reconciliación y renuncia a tu derecho.

El Profeta ﷺ dijo: «No le está permitido a una persona cortar su relación con su hermano musulmán por más de tres noches, de modo que, cuando se encuentran, ambos vuelvan la cara ante el otro. El mejor de los dos será el primero en saludar».

La reconciliación comienza, entonces, con palabras amables entre las partes en conflicto, incluso si implican cierta adulación.

El Profeta ﷺ dijo: «Quien reconcilia a las personas no es un mentiroso».

Debe ser digno de confianza, no divulgar sus secretos ni revelar sus asuntos privados a otros, pues esto conduce a la alteración del afecto entre las personas.

El Profeta ﷺ dijo: «La discordia es la cuchilla».

«La cuchilla se refiere a un defecto tan malo que elimina la creencia, del mismo modo en que una cuchilla elimina el vello».

Allahumma, une nuestros corazones, protégenos del distanciamiento, de la calumnia, de la difamación y del mal carácter, y haz que estemos entre aquellos que se aman unos a otros por Tu causa.

Protege a nuestras familias de la desunión y del conflicto, y protégenos de los demonios entre los hombres y los yines. Sé nuestro Guardián, Auxiliador, Sustentador y Protector.

Allahumma, protege a nuestra comunidad y a nuestro emir, y concédenos ser una comunidad que una a las gentes de esta ciudad, siendo un ejemplo de lo que, con Tu permiso, pueden alcanzar aquellos que siguen a un emir y logran llegar a ser una unidad que deja atrás a las individualidades.

Amín.