Alhamdulillahi Rabbil ālamīn, Al Malik, Al Haq, Al Mubīn. Doy testimonio de que no hay más dios que Allah, Único, sin asociado, y que Muhammad es Su siervo y Mensajero ﷺ, y paz y bendiciones sean sobre su familia, sus compañeros y aquellos que siguieron su camino y se adhirieron a su sunnah hasta el Día del Juicio.
¡Creyentes! ¡Hombres y mujeres! Tened taqwa de Allah Todopoderoso y estad preparados, porque el viaje es largo y las provisiones limitadas. Allah ta‘ālā dice: «Y pondremos las balanzas justas para el Día del Levantamiento y nadie sufrirá injusticia en nada. Y aunque sea del peso de un grano de mostaza, lo tendremos en cuenta; Nosotros bastamos para contar» (Corán Sura de Los Profetas, 47). La Balanza (Mīzān) en la que se pesan las obras se encuentra entre las cosas del No-Visto (Ghaib) en las que se debe creer, como el Puente (Sirāt), el Jardín, el Fuego del Ŷahannam y el Estanque del Profeta ﷺ (Hawd). Por lo tanto, una persona debe realizar buenas obras y acumularlas para el Día en que se pondrán en la Balanza. Bienaventurados aquellos cuyas balanzas estén cargadas de buenas obras, y ¡ay de aquellos cuyas balanzas estén ligeras y las encuentren como polvo disperso! Allah ta‘ālā dice: «Y aquellos cuyas obras no tengan peso en la balanza… Ésos serán los que se habrán perdido a sí mismos y serán inmortales en Ŷahannam» (Corán: Sura de los Creyentes, 103). Se narra, según la autoridad de Aísha, ummul muminīn (que Allah esté complacido con ella), que mencionó el Fuego y lloró. El Mensajero de Allah ﷺ le preguntó: «¿Por qué lloras?». Y ella respondió: «Recordé el Fuego y lloré. ¿Nos acordaremos de los familiares en el Día de la Resurrección?». El Mensajero de Allah ﷺ le dijo: «Hay tres situaciones en las que nadie se acordará de nadie: en la Balanza, hasta que se sepa si su balanza es ligera o pesada; en el libro de registro (al kitāb), cuando se diga: «Aquí, leed mi registro», hasta que sepa dónde se situará su registro: en su mano derecha, en su mano izquierda o a su espalda; y en el Puente Sirāt, cuando se coloque sobre la parte posterior del Fuego. Es una escena terrible, una escena que haría que a los niños se les pusiera el pelo blanco. ¿Qué hemos preparado para ese Día? Sabed que hay obras que son fáciles y ligeras, pero pesan en la balanza. Entre ellas está la declaración de fe: «lā ilāha illa Allah Muhammadun rasūlu Allah», que es fácil de pronunciar, pero tiene peso en la balanza». El Profeta ﷺ dijo: «Lo mejor que yo y los profetas que me precedieron hemos dicho es: «lā ilāha illa Allah wahdahu lā sharīka lah»». Ibn Ashir dijo: «Esta es la mejor forma de hacer dikr, así que dedicadle tiempo en vuestra vida y triunfaréis». Y en el hadiz se narra: «Si los cielos y la tierra y todo lo que hay en ellos se colocaran en un lado de una balanza, y «lā ilāha illa Allah» se colocara en el otro, pesaría más que todos ellos». ¿Cómo no iba a ser así, siendo la llave del Jardín y la llave del Islam? Es la oración, la llamada a la oración y el iqamah.
¡Asimismo! Entre las buenas obras se encuentra el buen carácter. El Profeta ﷺ dijo: «Nada pesa más en la balanza que el buen carácter. Y quien tiene un buen carácter alcanzará el rango de quien ayuna y reza. Las naciones perduran mientras conservan su moral; si la pierden, perecen». Otra obra es el tasbīh. El Profeta ﷺ dijo: «Dos palabras son fáciles de pronunciar, pero pesan en la balanza y son amadas por el Misericordioso: «¡Subhāna Allah wa bihamdihi, Subhāna Allah al-‘Adhīm!»». El tasbīh tiene muchos secretos que solo quienes glorifican a Allah pueden comprender. Es la esencia del dikr. Cuando haces tasbīh, declaras a tu Señor que es libre de toda imperfección, lo glorificas y exaltas. Es el dikr que toda la creación —aves, piedras, árboles, objetos, mares y montañas— está haciendo constantemente. Allah ta‘ālā dice: «No hay nada que no lo glorifique con alabanzas, pero vosotros no comprendéis su glorificación». Así pues, cuando lo glorifiques, has de saber que lo glorificas al unísono con todo el universo, con todo lo que hay en los cielos y en la tierra. Hay varias suras en el Corán que Allah comienza con glorificación, y algunas que concluyen con ella. Así que inclina tu balanza con el tasbīh, pues es una obra ligera, pero de peso, una transacción fácil con Allah. Usa tu lengua, y tu balanza se inclinará. Entre las cosas que inclinarán la balanza en el día de mañana están el asistir a funerales, rezar por el difunto y seguir los rituales hasta que terminen. En Bujāri y Muslim se narra que el Profeta ﷺ dijo: «Quien asista a un funeral hasta que se haga el salat por el difunto recibirá un qirat, y quien asista hasta el entierro recibirá un qirat». Se le preguntó: «¿Qué son dos qirat?». Respondió: «Como dos grandes montañas». En otra narración: «El más pequeño de ellos es como el monte Uhud». Se narra que cuando Ibn Umar escuchó este hadiz, dijo: «Hemos perdido muchos qirats». Y, en efecto, nosotros también hemos perdido muchísimas buenas obras.
Una de las señales de un corazón muerto es que no se aflige al perderse tales recompensas, que no siente dolor al perderse la recompensa de esta oración. Asistir a los funerales es un derecho de todo musulmán sobre otro musulmán: acompañar al difunto, rezar por él y ayudar en todos los rituales del funeral, desde el ghusl y el amortajamiento hasta cavar la tumba y dirigir la oración fúnebre. Esta es una obligación comunitaria (fard kifayah), y una obligación comunitaria significa que, si algunos la cumplen, la falta se les perdona a los demás. Sin embargo, que no te encuentres siempre entre los «demás», los que no acuden. Asiste a cualquier entierro y no mires a qué mezquita iba el difunto, porque creas que es responsabilidad de otros. Quien no va al cementerio y no ve la tumba y el entierro verá su corazón endurecerse y perderá parte de su ternura y compasión. Su amor por Dunia, su codicia y su avaricia aumentarán. Siervos suyos, este mundo es pasajero. Si hoy asistes a un funeral, mañana asistirán al tuyo. Así que inclinad vuestras balanzas con buenas obras y perseverad en vuestras acciones y buenas obras, pues Allah ta‘ālā dijo: «Quien trae una buena obra recibirá diez veces su recompensa». Haced buenas obras y llevadlas con vosotros a la tumba, para que sean registradas en el libro de vuestras obras y estéis entre los triunfadores.
Allahumma, haz que nuestras balanzas sean pesadas, plenas de buenas obras, guíanos hacia las acciones justas, concédenos éxito en hacer el bien y úsanos en lo que Te agrade hasta el Día del Juicio.
Allahumma, bendice a nuestra comunidad y a nuestro emir y haznos ser a todos un ejemplo, siendo de aquellos que purifican su intención constantemente y llevan a cabo sus acciones siempre movidos por amor por Ti. Amin.


