Alhamdulillah, Quien ha unido los corazones de Sus siervos creyentes, haciéndolos hermanos en el Din. Doy testimonio de que no hay más dios que Allah, Único y sin asociado, y doy testimonio de que Muhammad es Su siervo y Mensajero ﷺ. Y que la paz y las bendiciones de Allah sean sobre su familia y todos sus compañeros.
¡Musulmanes! Tened taqwa de Allah, adorad a vuestro Señor y dadle gracias por Sus bendiciones, y Él os dará con creces. Sabed que las almas son tropas reunidas o agrupadas; aquellas que se reconocen se llevan bien y establecen afinidad, y aquellas que no se reconocen discrepan o se distancian.
Asimismo, la unidad y la armonía se logran mediante el respeto, el perdón y pasando por alto los errores y las faltas de los demás. El Profeta ﷺ dijo: «Bendito sea aquel que se preocupa más por sus propias faltas que por las de los demás» (narrado por al-Tabarani). Mediante el intercambio de afecto y respeto, se alcanza la unidad entre las almas, el amor crece entre la gente y se disipa la niebla de la discordia, se evitan el odio, el conflicto y las discusiones entre los creyentes.
Una de las maneras de reconciliar los corazones distanciados es responder al mal con el bien y contrarrestar la injusticia con la bondad hasta que el bien venza al mal. Sin embargo, esto solo es posible para aquellos a quienes Allah guía, cuyos corazones Él abre y que son conscientes de su propia ignorancia. Allah Ta‘ala dice: «No son iguales la bondad y la maldad. Responde con la mejor actitud y aquel con el que tenías enemistad será como un amigo ardiente». (Corán: Sura Se han expresado con claridad, Fussilat, 34). Recitamos esta aleya mañana y tarde, pero solo aquellos que han vencido al shaitán, sometido sus propios deseos, su nafs y su orgullo, la ponen en práctica. Esta es una característica de aquellos dotados de entendimiento. Allah Ta‘ala dice: «(…) Y responden al mal con un bien. Éstos tendrán la Morada del Buen Final». (Corán: Sura del Trueno, Ar-Ra’d, 22).
Acostúmbrate a no responder con maldad a quienes te causan daño. No te rebajes a su nivel. Elévate por encima del carácter vil, y Allah te elevará mediante la aceptación y el perdón. Mantén los lazos con quienes los rompen, da a quienes te niegan algo y sé amable con quienes te hagan daño. Algunas personas pueden ver esto como humillación, debilidad y sumisión. Pero la naturaleza de esto no es como pensamos. ¿Acaso no dijo nuestro Profeta ﷺ: «El verdaderamente fuerte no es quien vence a los demás en la lucha, sino quien sabe dominarse cuando la ira se apodera de él»?
Esta es la educación del Ruh; esta es la esencia del tasawwuf: no dejarse provocar por el mal carácter de una persona débil y no dejarnos llevar en nuestra respuesta hasta rebajarnos a su nivel. Responder al mal con un bien es una de las virtudes del Maestro de la Humanidad y una de las tradiciones del Mensajero de Allah ﷺ. Cuando fue a Ta’if para llamar a la gente al Islam, lo rechazaron y lo trataron de una manera impropia para alguien de su posición. Yibril, alaihi salam, le dijo: «Si quieres, puedo hacer que queden aplastados entre las dos montañas». El Profeta ﷺ contestó: «No lo hagas, pues espero que Allah haga salir de entre su descendencia a gentes que adoren a Allah sin asociarle nada».
Nuestro Profeta ﷺ tenía un vecino judío que lo acosaba a diario, colocando suciedad frente a su casa. Cuando el vecino enfermó, el Profeta ﷺ lo visitó, y este hombre abrazó el Islam por el buen carácter de nuestro Profeta ﷺ, no por sus palabras.
Llamar al Islam se realiza a través del ejemplo y del buen carácter. ¿Cuántos hogares se han destruido por discusiones y disputas, donde cada cónyuge quería imponerse al otro, y al final, destrozaron la familia y dispersaron a los hijos? Si uno de los cónyuges hubiera respondido de la mejor manera, con una palabra amable o manteniéndose callado, la disputa habría terminado de inmediato. Mediante el amor y la compasión, toda la comunidad se convierte en un solo cuerpo. El Profeta ﷺ dijo: «Ves a los creyentes en su compasión, afecto y amabilidad mutuos como un solo cuerpo, si una parte se queja (está aquejada de algo), el resto del cuerpo acude a la par con desvelo y fiebre». El imam Al-Yunaid Al-Baghdadi dijo: «Cuatro cosas elevan a un siervo a los rangos más elevados, aunque sus obras y conocimientos sean pocos: la paciencia, la humildad, la generosidad y el buen carácter, que es la perfección del Din».
Allahumma, purifica nuestro carácter, enséñanos lo que no sabemos, facilita nuestros asuntos, ten misericordia de nuestra debilidad y acepta nuestro arrepentimiento, pues Tú eres el Indulgente, At-Tawwab, el Compasivo, Ar-Rahim.
Allahumma, bendice a nuestra comunidad y a nuestro Emir, y permite que lleguemos a ser todos como un solo cuerpo, siendo un ejemplo para el resto de la sociedad en la forma en la que estamos atentos a todo lo que afecta a cada uno de nosotros, en la forma en la que nos cuidamos y en que estemos siempre dispuestos a acudir allí donde se nos necesite. Amin.


