Siervos de Allah – Furqan 2

La semana pasada empezamos a hablar de unas aleyas en el final del Sura del Discernimiento en las cuales Allah describe a Sus esclavos. Entre sus cualidades, la primera es que son humildes, pues la arrogancia y la soberbia no son compatibles con la servidumbre plena a Allah y el iman en Él.

Continúa diciendo que se protegen en sus palabras de los ignorantes, que rezan por la noche y piden protección del Fuego. 

La siguiente cualidad que menciona tiene que ver con el equilibrio, con el camino del medio. Dice: “Y aquéllos que cuando gastan ni derrochan ni son avaros, sino un término medio entre ambas cosas”. (25:67)

Allah le dice al Mensajero en otra aleya, en el Sura al-Isrá: “Y no tengas el puño cerrado, asfixiándote, ni lo abras del todo, pues te quedarías reprobado y desnudo”. (17:29)

La conducta del musulmán es equilibrada, cuerda en todos sus aspectos. Al mensajero no le agradaba la gente que se excedía en cualquier asunto. Conocemos la historia en la cual se relata que vinieron tres hombres a la mezquita, buscando al Mensajero. Uno de ellos ayunaba todos los días, otro rezaba toda la noche y otro había adoptado el celibato. Y la respuesta del Profeta fue que él es quien más temor de Allah tenía y sin embargo ayunaba algunos días y otros no, rezaba parte de la noche y descansaba parte, y contraía matrimonio.

Cuando algo se hace en exceso, se hace en detrimento de otra cosa, y nuestros cuerpos y familias tienen derechos sobre nosotros.

Ibn ‘Abbas dijo: “Quien gastara cien mil por derecho eso no sería derroche, y quien gastara un solo dirham sin derecho eso sería derroche”. Y eso es la hikma, poner cada acción y significado en su lugar apropiado.

Después de mencionar algunas cualidades, Allah continúa con describiéndoles por las malas acciones de las que se apartan. Pues Allah nos ordena que llevemos a cabo las buenas acciones y nos apartemos de las malas.

Dice: “Y los que no invocan junto a Allah a ningún otro dios ni matan a nadie que Allah haya hecho inviolable a menos que sea con derecho; ni fornican, pues quien lo haga, encontrará la consecuencia de su falta”. (25:68)

Invocar a algo o alguien junto a Allah, atribuir poder o señorío a otro más que Allah, asociar algo con Él, es lo único que no perdona, como ha dicho en el Corán: “Es cierto que Allah no perdona que se Le asocie con nada, pero, fuera de eso, perdona a quien quiere. Y quien atribuya asociados a Allah, habrá forjado una falsedad incurriendo en un enorme delito”. (4:48)

El tawhid es el conocimiento más elevado. La unicidad de Allah es el fundamento de la creencia y del din, tal y como declaramos de forma inequívoca en la primera parte de la shahada, no puede haber un objeto auténtico de adoración que no sea Allah.

Cuando la gente adora conscientemente cualquier otra cosa, ya sea ídolos, ideologías, o cosas más mundanas, como si fueran dioses, se trata de una idolatría patente. Pero hay otras maneras más sutiles de erigir ídolos, cuando a estas cosas se le otorgan atributos que solo se le pueden atribuir a lo Divino, a Allah.

Una de las definiciones que hace el Corán de un objeto de adoración es la de todo aquello a lo que se dirige la gente esperando conseguir un beneficio o por temor a recibir un mal, cuando no hay nada ni nadie que pueda causar daño ni beneficio excepto Allah. Y sin embargo todos los que hemos sido educados en la época del materialismo científico llegamos a creer que el daño y el beneficio pueden provenir de muchas otras cosas, y tendemos a conferir la eficacia más absoluta a los medios a través de los cuales nos llegan las cosas. Al hacerlo, estamos otorgando a los objetos ordinarios un poder intrínseco y así les conferimos unos atributos que solo pueden atribuirse a la Realidad Divina. Y aunque sea de forma inconsciente, convertimos todo tipo de cosas en objetos de adoración.

Pero Allah es el Único que tiene poder. Él crea las causas y crea los efectos. Los efectos coinciden con las causas, pero no son los que las producen. Allah crea los cambios en la presión atmosférica y los ciclos climáticos, y también crea la lluvia y el viento. Esto es así con todo. Él ha creado los procesos físicos por los cuales un cuchillo afilado corta, y por los cuales el fuego quema, pero si quisiera los podría separar. Cuando el profeta Ibrahim fue arrojado a la hoguera, Allah le dijo al fuego, “sé frío e inofensivo para Ibrahim” (21:69), y el fuego no le quemó.

Le pedimos a Allah que nos haga gente del camino del medio y que nos proteja del shirk en todos sus niveles, y que nos conceda un iman puro libre de toda ambigüedad.

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Después de mencionar el invocar o adorar algo aparte de Allah, continúa con otro de los más grandes actos de desobediencia y corrupción que es “ni matan a nadie que Allah haya hecho inviolable”. (25:68) La vida es algo inviolable que la sharia protege, tanto la de uno mismo como la de los demás, y arrebatársela a alguien inocente es un crimen que equivale a “haber matado a la humanidad entera”, (5:32), como dice en otra aleya.

Y continúa diciendo: “y no fornican”.

Es decir, protegen sus partes y no mantienen relaciones sexuales fuera de lo que les está permitido, fuera del matrimonio. Esto es algo sobre lo que Allah advierte repetidamente en el Coran, pues es uno de los grandes impulsos del ser humano. Y para evitar caer en ello hay que protegerse mediante barreras que nos alejen de esa posibilidad o situación. Allah dice: “Y no os acerquéis a la fornicación pues ello es una indecencia y un mal camino”. (17:32) Y esto concuerda con el hadiz del Mensajero en el que hace un símil entre las prohibiciones de Allah y las zonas protegidas de acceso prohibido de los reyes. Para evitar entrar en esas zonas, hay que mantenerse lejos de los límites.

Estas son tres de las faltas con más peso y por eso Allah atribuye la ausencia de las mismas a Sus siervos. Es tal la gravedad que continúa diciendo: “pues quien lo haga, encontrará la consecuencia de su falta. El Día del Levantamiento le será doblado el castigo y en él será inmortal, envilecido”.

Sin embargo, Allah en la aleya siguiente muestra Su infinita misericordia y dice: “Excepto quien se vuelva atrás, crea y obre rectamente, a ésos Allah les sustituirá sus malas acciones por buenas. Allah es Perdonador y Compasivo. Y quien se vuelva atrás y actúe rectamente, se habrá vuelto verdaderamente a Allah”.

Tal es la misericordia de Allah y Su perdón que alguien puede cometer faltas toda su vida, pero luego se vuelve a Allah y Él no solamente le perdona sino que convierte sus malas acciones en buenas.

Dijo el Profeta en un hadiz narrado por Ibn Mas’ud:

“Por Allah que alguno de vosotros puede actuar con las acciones de la gente del Jardín hasta que no quede entre él y la muerte más que un palmo y entonces, se realice su libro y actúe como la gente del fuego y entre en él. Y alguno de vosotros puede actuar con las acciones de la gente del fuego hasta que no quede entre él y la muerte más que un palmo y entonces, se realice su libro y actúe como la gente del Jardín y entre en él”.

Pedimos a Allah que nos proteja de infligir injusticias o causar daño a nadie. Y nos proteja de las acciones que nos alejan de Él. Le pedimos que nos perdone nuestras faltas y nos haga gente del Jardín, y a nuestros padres, hijos, hermanos y hermanas y a todos los musulmanes.