Alhamdulillah, Quien nos envió un Mensajero con la guía y el camino de la verdad para que prevalezca sobre todas las demás prácticas de adoración, y Allah es suficiente como testigo. Nos ordenó tomarlo como ejemplo, obedecerlo, creer en él, seguir su camino y sus consejos hasta el Día del Juicio. Doy testimonio de que no hay más dios que Allah, Único, sin asociado, y que Muhammad es Su siervo y Mensajero ﷺ, y que la paz y las bendiciones sean sobre su familia, sus compañeros y todos los que siguen su guía hasta el Día del Juicio.
¡Creyentes, hombres y mujeres! Tened taqwa de Allah Todopoderoso y dadle gracias por Sus bendiciones, y Él os dará con creces. Volveos completamente a Él y agradecedle, para que podáis tener éxito.
Sabed que Allah, alabado sea, nos envió a nuestro maestro Muhammad ﷺ como portador de buenas nuevas y amonestador, maestro, orientador y guía. Allah Todopoderoso dijo: «Y lo que os dé el Mensajero, tomadlo; pero lo que os prohíba, absteneos de ello».
Entre los valiosos consejos de nuestro Profeta ﷺ encontramos lo que Abu Hurairah narró del Mensajero de Allah ﷺ. Se relató de Abu Hurairah —que Allah esté complacido con él— que dijo: el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «¿Quién tomará estas palabras de mí y actuará conforme a ellas, o las enseñará a quienes actuarán conforme a ellas?». Abu Hurairah dijo: «Yo lo haré, oh Mensajero de Allah». Entonces tomó mi mano y contó cinco, diciendo: «Evita lo prohibido, y serás el más devoto de la gente. Estate satisfecho con lo que Allah ha repartido para ti y serás el más rico de la gente. Trata bien a tu vecino y serás un creyente. Ama para la gente lo que amas para ti mismo y serás un musulmán. No rías en exceso, pues la risa excesiva endurece el corazón».
Comprobamos constantemente la ambición de los Compañeros del Mensajero de Allah ﷺ por buscar conocimiento, comprender la Sunnah y seguir los pasos del maestro de toda la creación ﷺ. Observemos cómo competían en lo bueno y se apresuraban a comerciar con Allah.
Nuestro Mensajero ﷺ nos ha transmitido y enseñado todo el bien, y nos ha advertido contra todo tipo de mal.
Primero: evita lo prohibido, y serás el más devoto de la gente. Lo haram es todo aquello que Allah te ha prohibido, ya sean palabras, obras o transacciones. En otras palabras: crea una barrera entre ti y lo prohibido para protegerte de caer en ello. Es por la gracia y la misericordia de Allah hacia Sus siervos que les ha prohibido pocas cosas y les ha permitido muchas. Sin embargo, los deseos, el ego, y el shaitán incitan a aquellos con un iman más débil hacia lo prohibido y los alejan de lo permitido. En resumen, caer en lo haram es hacer lo que está prohibido y descuidar lo ordenado.
El Profeta ﷺ definió el bien y el mal en dos palabras: «La virtud es el buen carácter y comportamiento, y la maldad es lo que inquieta tu corazón y no quieres que la gente conozca». También dijo: «Lo permitido es claro, y lo prohibido es claro». La esencia de la adoración es abstenerse de lo prohibido.
En segundo lugar, contentarse con lo que Allah te ha dado: rida. Quien está privado de contentamiento está privado de todo. Nada lo satisfará y jamás alcanzará sus aspiraciones, aunque poseyera el mundo entero. Y en el hadiz: «Aunque el hijo de Adam tuviera un valle repleto de oro, le gustaría tener dos. Solo llenará su boca la tierra. Y Allah perdona al arrepentido». También se dice: «El hombre libre es esclavo por su avaricia, y el esclavo es libre siempre que esté satisfecho».
Así pues, la persona sabia es aquella que aprovecha esta vida para construir la otra. Y el perdedor es aquel a quien la dunia distrae de la ajira. En otras palabras, a través del contentamiento pondremos las cosas de la dunia a nuestro favor; mientras que la avaricia y la codicia hacen que seamos utilizados por lo que pertenece a la dunia, y nos convertimos en sus esclavos.
En tercer lugar, la bondad hacia el vecino. Esta es una obligación según el Corán y la Sunnah. Es una de las grandes enseñanzas del Islam. Respetar al vecino y ser un buen vecino forma parte de las nobles enseñanzas del Islam, independientemente de su nacionalidad, religión o cultura. Merece buena vecindad y un trato amable. Debes proteger su hogar en su ausencia, tratar bien a sus hijos y a su familia, no molestarlo y no espiarlo.
Allah Todopoderoso dijo: «Adorad a Allah sin asociar nada con Él, y haced el bien a vuestros padres, así como a los parientes, a los huérfanos, a los pobres, a los vecinos próximos, a los vecinos distantes, al compañero, al viajero y a los esclavos que poseáis. Es cierto que Allah no ama a los engreídos y jactanciosos».
Tu vecino es aquel que está a tu derecha y a tu izquierda, el que tienes delante y detrás, el que vive arriba y abajo de tu vivienda. Tu iman no se completa hasta que eres un buen vecino. Dijo ﷺ: «Quien cree en Allah y en el Último Día debe honrar a su vecino». Forma parte de honrar y ser bondadoso con tu vecino que compartas con él su alegría y su tristeza.
El cuarto consejo: ama a tu hermano como te amas a ti mismo, y serás musulmán. Este consejo es lo que te eleva al nivel del Islam; es lo que corrige tu Islam y elimina de ti la hipocresía, la envidia y el egoísmo. Si la gente lo siguiera, la hermandad prevalecería y cesarían los conflictos entre las personas. Si la gente de la tierra actuara conforme a esto, las disputas, los desacuerdos y las guerras terminarían, y prevalecerían la paz, la armonía y el amor al bien. Pero la gente no se aconseja ni acepta consejos.
El quinto y último consejo: no rías en exceso, pues la risa excesiva endurece el corazón. La risa excesiva, especialmente las carcajadas fuertes, se considera inapropiada. A menudo se ve a la gente riendo por cosas triviales, y se les puede oír desde lejos. ¿Acaso no dijo Allah: «Así pues, que rían un poco, que ya llorarán»?
La risa del Profeta ﷺ era una sonrisa. Él ﷺ dijo que la risa excesiva endurece el corazón, engendra negligencia y causa olvido de la Otra Vida, de la tumba y del Juicio Final. Si el corazón muere, todo el cuerpo muere. Él ﷺ también dijo: «En verdad, en el cuerpo hay un trozo de carne que, si está sano, todo el cuerpo está sano; y si está corrompido, todo el cuerpo está corrompido. En verdad, es el corazón». La risa es como la sal: demasiada sal estropea la comida, y demasiada risa corrompe la moral y el carácter.


