Alhamdulillah, quien da vida a los corazones con la luz del Yaqīn y expande los pechos con la guía del Maestro de los mensajeros ﷺ. Doy testimonio de que no hay más dios que Allah, Único sin asociado, y doy testimonio de que nuestro maestro Muhammad es Su siervo y Mensajero ﷺ. Y paz y bendiciones sobre su familia, sus compañeros y quienes siguen su camino hasta el Día de la Resurrección.
¡Musulmanes! Tened taqwah de Allah como se le debe temer y aferraos al Islam y al vínculo más firme. Sabed que este mundo es una morada transitoria, mientras que la Otra Vida es la morada eterna. ¡Así pues, preparaos! El viaje es largo y la provisión es limitada. Dice Allah Todopoderoso: «Y llevad provisiones, aunque la mejor provisión es el temor de Allah (taqwah)».
Sabed que nuestro Profeta ﷺ transmitió el mensaje de su Señor, cumplió con su Amāna y aconsejó a la Umma. Y él es un consejero digno de confianza, compasivo y misericordioso. Nos resumió los medios de salvación en pocas palabras, diciendo ﷺ: «Tres cosas salvan: ser consciente de Allah Todopoderoso en secreto y en público, ser justo en la satisfacción y en la ira, y ser comedido en la pobreza y en la riqueza». (Narrado por al-Tabarani en al-Awsat).
Tras explicar lo que arruina y advertirnos sobre ello, nos exhortó a buscar lo que nos salva de esa ruina y de la destrucción en el Día del Juicio. ¡Son consejos meritorios! Y son remedios sanadores prescritos por el médico de los corazones, que es el Mensajero de Allah ﷺ.
La primera cosa que salva es ser consciente de Allah en secreto y en público, en grupo y en soledad. Al-jashia (el temor con conocimiento) es la base de todo, el secreto del éxito y la prosperidad en esta vida y en la Otra. A través de ello se alcanza la complacencia de Allah en el Día en el que ni las riquezas ni los hijos servirán de nada, excepto para aquellos que se presenten ante Allah con un corazón sano. Allah Todopoderoso dice: «Y quien haya temido la comparecencia ante su Señor tendrá dos jardines». (Corán, sura del Misericordioso, Ar-Rahman, 46). También dijo: «Pero quien temió que habría de comparecer ante su Señor y refrenó su alma del deseo, tendrá como morada el Jardín». (Corán: sura de Los que Arrancan, An-Nazi’at, 40-41). Asimismo, el Profeta ﷺ dijo: «El mejor Iman es saber que Allah está contigo dondequiera que estés». (Narrado por At-Tabarani). También dijo: «Ten taqwah de Allah dondequiera que estés, y compensa cada mala acción con una buena para borrarla, y trata a los demás con bondad». (Narrado por At-Tirmidhi).
Dice el hadiz: «Si te escondes en la oscuridad para cometer algo inapropiado, has de saber que Aquel que creó la oscuridad te ve. Aunque tú no Lo ves, Él te ve».
Al-jashia es un temor que está conectado con la reverencia y el conocimiento; no es miedo. El temor de Allah es una estación que alcanza el sālik (el que sigue el Camino Recto), adquirido mediante la lucha contra el nafs, domándolo y pidiéndole cuentas. Significa temer a Allah en asuntos relacionados con la riqueza y con el honor de los demás, y respetar los límites de Allah tanto en secreto como en público.
La segunda cosa que salva es ser justo en el contentamiento (Redā) y en la ira (Ghadab), que ni el contentamiento te impida decir la verdad ni la ira te lleve a oprimir a los demás. Allah Todopoderoso dice: «¡Vosotros que creéis! Sed firmes en establecer la justicia dando testimonio por Allah, aunque vaya en contra de vosotros mismos (…)» (Corán: sura de Las Mujeres, An-Nisa, 135). También dijo: «(…) Y que el odio que podáis sentir por unos no os lleve al extremo de no ser justos. ¡Sed justos! Eso se acerca más al temor (de Allah)». (Corán: sura de la Mesa Servida, Al-Ma’idah, 8). Y en el hadiz se ha transmitido que el Mensajero ﷺ dijo: «Aquellos que son justos estarán en púlpitos de luz ante Allah». Narrado por Muslim.
La justicia (‘adl) es una característica de los profetas y los salihin. Entre quienes estarán bajo la sombra del Trono del Misericordioso el Día de la Resurrección se encontrará un imam justo. Esta descripción se aplica a toda aquella persona que se hace responsable de otros: como el dirigente de una nación, el emir, el maestro, el imam y el cabeza de familia. La persona responsable ha de ser justa con la gente, con sus hijos y con quienes están bajo su responsabilidad.
La justicia es lo opuesto a la injusticia. O eres justo o eres injusto. Porque la injusticia implicará oscuridad en el Día de la Resurrección, pues no hay barreras entre la súplica del oprimido y Allah.
La tercera cosa que salva es la mesura en la pobreza y en la riqueza. Es decir, tener comedimiento en la vida, sin extravagancias que lleven a la transgresión ni avaricia que lleve a la miseria. Equilibrio en todo: en la comida, en la ropa y en el estilo de vida. Ni derroche ni tacañería. Allah Todopoderoso dice: «Y no tengas el puño cerrado, asfixiándote, ni lo abras del todo, pues te quedarías reprobado y desnudo» (Corán: sura del Viaje Nocturno, Al-Isra, 29). Y en otra aleya dijo: «¡Hijos de Adam! Poneos vuestros mejores y más puros vestidos en cada lugar de oración; y comed y bebed, pero no os excedáis. Es cierto que Él no ama a los que se exceden». (Corán: sura Al-A’raf, 31). Y el Profeta ﷺ dijo: «Quien es comedido jamás será pobre». [Narrado por Ahmad].
Y entre las características de los siervos del Misericordioso se encuentra: «Y aquellos que cuando gastan ni derrochan ni son avaros, sino un término medio entre ambas cosas». (Corán: sura del Discernimiento, Al-Furqan, 67).
El mejor camino es el del medio. Así pues, no seas tacaño ni derrochador, sino comedido y equilibrado. Allah Todopoderoso castiga a los derrochadores privándoles de las bendiciones. Se dijo: «Si tienes bendiciones, cuídalas, ya que las faltas impiden las bendiciones».
¡Siervos de Allah! Estos son tres medios de salvación. Quien los siga se librará del arrepentimiento en esta vida y del Fuego y sus profundidades en la Otra, y alcanzará el Jardín supremo. Así que aferraos a ellas, y prosperaréis y estaréis a salvo.
Allahumah, concédenos temor de Ti en secreto y en público, justicia en la alegría y en la ira, y comedimiento en la pobreza y en la riqueza.
Allahumah, haz que duren Tus bendiciones sobre nosotros, concédenos la capacidad de agradecerlas, protégenos de la ingratitud, no nos pongas a prueba con lo que no podemos soportar y provéenos, porque Tú eres el mejor de los proveedores.
Allahumah, bendice a nuestra comunidad y a nuestro emir, y haznos ser a todos un ejemplo en el uso de todo aquello que Allah nos ha dado en préstamo. Amín.


