Alhamdulillah, Quien nos prometió facilidad tras la adversidad y alivio tras la dificultad. Doy testimonio de que no hay más dios que Allah, Único, sin asociado, y doy testimonio de que Muhammad es Su siervo y Mensajero ﷺ. Que la paz y las bendiciones de Allah sean sobre su familia, sus compañeros y todos los que los siguen hasta el Día del Juicio.
¡Creyentes, hombres y mujeres! Tened taqwa de Allah y recordadlo en secreto y en público, ya que la dunia es pasajera, mientras que la Otra Vida es eterna. Quien se prepara para el viaje quedará a salvo, y quien descuida su provisión perecerá, perjudicándose solo a sí mismo.
Sabed que estamos en un gran día, un mes bendito y un tiempo noble: un día en el que Allah ha dado comienzo al alivio, inicio a la salvación y fin a la adversidad. Estamos en un mes que Allah ha elogiado y elevado, un mes en el que salvó a Sus profetas de la tiranía de los opresores y de las intrigas de los injustos.
En este mes, Allah concedió la victoria a la verdad sobre la injusticia, derrotó a la falsedad e hizo que la palabra proveniente de la incredulidad fuera puesta en lo más bajo, y la palabra de Allah en lo más elevado.
En este día bendito, Allah salvó a varios profetas y mensajeros: aceptó el arrepentimiento de Adam, protegió a Nuh de ahogarse, salvó a Ibrahim del fuego, sanó a Ayyub de sus dolencias y sacó a Yunus del vientre de la ballena. También salvó a Musa de la tiranía de Fir’aún, y ahogó a él y a todo su ejército.
Allah Todopoderoso dijo: «E inspiramos a Musa: “Golpea con tu vara en el mar”. Y se abrió, y cada lado era como una enorme montaña. Y atrajimos allí a los otros. Salvamos a Musa y a todos los que estaban con él; luego ahogamos a todos los demás» (Corán: Sura de Los Poetas, Ash-Shu‘ará, 63).
Esta es una muestra del poder de Allah Todopoderoso; que, con una sola palabra, concede la victoria al oprimido y derrota al opresor: «Golpea el mar con tu vara».
Has de saber, siervo de Allah, que la victoria solo viene de Allah. Cuando Allah quiere algo, le dice: «Sé», y es.
Así, cuando los dos ejércitos se encontraron, los compañeros de Musa dijeron: «¡Hemos sido alcanzados!». Pero Musa, la paz sea con él, respondió con certeza: «¡No! En verdad, mi Señor está conmigo; Él me guiará».
Esta es la verdadera creencia, la que emana de un corazón humilde y devoto.
Allah Todopoderoso dice: «¡Cuántos grupos pequeños en número vencieron a ejércitos numerosos con el permiso de Allah! Allah está con los pacientes» (Corán: Sura de la Vaca, 249).
¡Musulmanes! En la historia de Musa, la paz sea con él, hay innumerables lecciones, entre ellas tener plena confianza en Allah y no desesperar nunca de Su misericordia.
Musa, la paz sea con él, estaba seguro de que la victoria llegaría. ¿Cómo no iba a ser así, habiéndose aferrado a la esperanza desde niño, incluso cuando era un feto en el vientre de su madre?
Cuando su madre dio a luz, Allah le reveló: «E inspiramos a la madre de Musa: “Amamántalo y, cuando temas por él, déjalo en el río, y no temas ni te entristezcas, porque te lo devolveremos y haremos de él uno de los enviados”» (Corán: Sura del Relato, Al-Qasas, 7).
Esta es una revelación y una promesa de Aquel que nunca rompe Su promesa.
La voluntad de Allah decretó que Musa creciera en el palacio de Fir’aún.
Allah Todopoderoso dijo: «Y lo recogió la familia de Fir’aún para que fuera para ellos un enemigo y un motivo de tristeza» (Corán: Sura del Relato, Al-Qasas, 8).
Y Allah, alabado sea, se lo devolvió a su madre como había prometido, y lo hizo uno de Sus profetas y mensajeros; más aún, uno de los mensajeros dotados de resolución.
El Profeta ﷺ solía venerar este día, ayunar en él y ordenar a otros que ayunaran. Así pues, ayunar este día fue obligatorio antes de que el ayuno de Ramadán fuera una obligación.
Cuando el Profeta ﷺ entró en Medina, encontró a los judíos ayunando en este día y les preguntó: «¿Qué es esto?». Respondieron: «Es el día en que Allah salvó a Musa». El Profeta ﷺ dijo: «Nosotros tenemos más derecho de seguir a Musa que vosotros», así que ayunó y ordenó a los demás que también ayunaran.
Y cuando Allah hizo del ayuno un pilar obligatorio, ayunar Ashura se convirtió en una sunna del Mensajero de Allah ﷺ.
Ayunar el día de Ashura no es simplemente una tradición o un ritual; es seguir el ejemplo del mejor de la ummah ﷺ. Tiene un gran mérito, y quien lo ayune recibirá una gran recompensa.
El Profeta ﷺ dijo: «Ayunando en el día de Ashura, anticipo que Allah borrará las faltas del año anterior» (Narrado por Muslim).
Allah borra las faltas del año que se ha dejado atrás gracias a este día. ¡Qué generosidad es esta! ¡Y qué gran favor!
Y quien ayune además un día antes o un día después, también es válido.
Los ayunantes deben hacer muchos du‘as, istighfar, dikr y glorificar a Allah, pues el recuerdo combinado con el ayuno es luz sobre luz.
Los padres han de recordarles a sus hijos el día de Ashura y la historia del profeta Musa, la paz sea con él, que se menciona en muchas partes del Corán.
El Corán inmortaliza el nombre de Musa más de 130 veces debido a su gran rango, su inmensa paciencia y determinación, y su inquebrantable compromiso con la victoria.
Allah Todopoderoso dice: «En verdad, en su historia hay una lección para los que saben reconocer lo esencial».
Los jóvenes han de leer los relatos acerca de los profetas y mensajeros para comprender mejor su din y cómo fueron las vidas de los profetas y mensajeros, porque el Islam ordena creer en todos los profetas y mensajeros, y en Muhammad ﷺ como el Sello de los Profetas y Mensajeros, después del cual no habrá más profetas.
Dijo el Profeta ﷺ: «Yo y la Hora hemos sido enviados como estos dos», y señaló sus dedos índice y medio.
Allahumma, alivia las preocupaciones de los que se azoran, alivia la angustia de los afligidos, sana a nuestros enfermos, ten misericordia de nuestros muertos, unifica nuestras filas y mejora nuestra condición.
Allahumma, así como salvaste a Musa de Fir’aún, sálvanos de las pruebas, tanto aparentes como ocultas, y concédenos un buen final. Guía a los musulmanes jóvenes para que puedan llegar a comprender su din en profundidad y se afiancen en el amor al Libro y a la Sunna.
Allahumma, bendice a nuestra comunidad y a nuestro emir, y permítenos a todos llegar a ser de aquellos que saben reconocer lo esencial y que buscan siempre ser «esclavos del momento», aplicando el adab correspondiente a cada situación.
Amín.


