Oración por el Profeta

Musulmanes, dice Allah en Su Libro:

“Es verdad que Allah y Sus ángeles hacen oración por el Profeta [la oración –o Salat– de Allah es Su gracia y misericordia y la de los ángeles es pedir por él]. ¡Vosotros que creéis! Haced oración por él y saludadlo con un saludo de paz”.

Corán, 33:56

Esta maravillosa aleya del Corán nos da una idea de la estación del Mensajero de Allah y el grado en que su Señor y Creador le honra. Dice Ibn Kazir en su comentario: “En esta aleya Allah nos informa de la estación del Profeta en al-mala’i-la’laa: la asamblea más alta, los ángeles, pues Él le elogia ante los ángeles más cercanos y Sus ángeles piden por él y luego nos ordena a nosotros, los creyentes, hacer lo mismo”. Allah quiere que Su creación haga oraciones por Su Profeta, porque él es el más amado por Allah.

El salaat ‘ala an-nabi, la oración por el Profeta, es, de acuerdo con los grandes hombres de conocimiento de esta umma, una obligación para todos los musulmanes. Qadi Abu Bakr Ibn Bukayr dijo:

“Allah obliga a Su creación a hacer oración por Su profeta y pedir paz por él, pero no le asignó (a esta obligación) ningún tiempo específico. Sino que la obligación es hacerlo con frecuencia y no descuidarlo”. Y según algunos comentaristas, es la oración del medio, el salat al-wustaque Allah nos ordena cumplir cuando dice:

“Cumplid con las oraciones y con la oración del medio, y presentaos ante Allah con total entrega.”

Corán, 2:238

La interpretación principal es que se trata de un énfasis y se refiere bien a la oración de Subh o bien a la de ‘Asr. Sin embargo, algunos comentaristas dicen que no se trata de un énfasis, sino de un salat aparte, es decir la oración por el Profeta.

Hacer la oración por el Profeta es parte del contrato que cada uno de nosotros hace cuando pronuncia la Shahada y entra en el din de Allah. Y Allah solo prescribe a Sus siervos hacer lo que es mejor para ellos, y prueba de ello es el salaat ‘ala-n-nabi y los muchos beneficios que aporta a quien lo hace. Porque la oración por el Profeta hace descender las bendiciones de Allah sobre nosotros. Anas ibn Malik narró que el Profeta dijo:

“Quien pida bendiciones por mí una vez, Allah lo bendice con diez oraciones, le borra diez malas acciones y lo eleva diez grados”.

La oración sobre el Profeta garantiza su intercesión. Zayd ibn al-Hubab dijo que oyó al Profeta decir: “Quienquiera que diga: ‘Oh Allah, bendice a Muhammad y concédele la estación cercana a Ti en el Día del Levantamiento’, tendrá mi intercesión”.

La oración sobre el Profeta otorga una cercanía al Profeta en el Día del Levantamiento. Ibn Mas’ud narró del Profeta que dijo: “Las personas más cercanas a mí en el Día del Levantamiento serán aquellas que hayan hecho más oraciones sobre mí”.

Quienquiera que haga la oración sobre el Profeta recibirá una recompensa de Allah igual a la de liberar a un esclavo. Ibn Wahb narró que el Profeta dijo: “Quien pida paz por mí diez veces, es como si hubiera liberado a un esclavo”.

La oración sobre el Profeta elimina nuestras acciones equivocadas. Abu Bakr as-Siddiq dijo: “La oración del Profeta borra las acciones erróneas más rápidamente que el agua fría apaga el fuego”.

La oración sobre el Profeta nos protege de los terrores del Día del Levantamiento. El Profeta dijo: “Aquellos que estarán más a salvo de los terrores del Día del Levantamiento serán los que más pidieron por mí”.

Estos son algunos de los numerosos beneficios otorgados a quien pide abundantemente por el Profeta. Debemos aprovechar todas las oportunidades que tengamos para pedir bendiciones sobre él, su familia y sus compañeros.

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Musulmanes, la oración por el Profeta generalmente se recomienda y es bueno hacerla en casi cualquier situación, pero hay ciertos momentos y lugares en los que es particularmente importante hacer la oración por el Profeta.

El primero de ellos es el tashahhud durante la oración. De hecho, algunos, incluido el Imam ash-Shafii, consideran que es obligatorio y que la oración no es válida sin él, basando su posición en el hadiz narrado por Ibn Mas’ud:

“Quien haga un salat en el que no pida bendiciones por mí ni por la gente de mi casa, no le será aceptado”. Sin embargo, la mayoría considera que no es obligatorio sino una Sunna. Pero nadie debe omitirlo para que su oración sea aceptada, ya que, como Umar Ibn al-Jattab, que Allah esté complacido con él, dijo:

“La súplica y la oración quedan suspendidas entre el cielo y la tierra y no se elevan a Allah hasta que se haga oración por el Profeta”. 

El segundo lugar, como menciona Sayyiduna Umar, es durante los duas. Como dice, el dua permanece velado y en un limbo hasta que se pide por el Profeta. Y eso lo confirma un hadiz del Mensajero de Allah que dice: “Todos los duas están velados bajo el cielo y luego, cuando se hace la oración por mí, ascienden”.

Otros momentos incluyen durante la oración yanaza, durante el adhan, después de la oración, al entrar y salir de la mezquita, y al pararse sobre Safa y Marwa durante el Hayy, en cualquier reunión y escrito, así como en siempre que se mencione su nombre en nuestra presencia. En cuanto a los mejores momentos para orar sobre el Profeta, incluyen el comienzo y el final del día, ya que el Profeta dijo:

“Quien haga oración por mí diez veces por la mañana y diez veces por la tarde, tendrá mi intercesión en el Día del Levantamiento”. Y el día de Yumu’a, pues Aws narró que el Profeta dijo: “Haced abundante oración por mí en el día de Yumu’a, porque vuestra oración me es mostrada [en ese día]”.

En los lugares y en los tiempos que hemos mencionado, ningún hombre ni mujer debe dejar de pedir por el Profeta, porque es el medio por el cual todo lo bueno nos llega. Y como dice Shayj Abdas-Salaam ibn Mashish en su salat al-mashishiya:

“Si no fuera por los medios, el fin nos habría escapado”. Así que llenad vuestro tiempo con oraciones abundantes sobre el Profeta, su familia y sus Compañeros con presencia al hacerlo, pues Allah le hace llegar todas nuestras oraciones y saludos.