Jatib con chilaba de rayas amarillas y turbante blanco, con las manos sobre el bastón

Tres actos que elevan en grado al creyente

Alhamdulillah, Quien nos ha librado de cuanto conduce a la perdición, nos ha guiado por el camino de la salvación y nos ha dado a conocer acciones que reparan las faltas y borran las malas acciones.

Doy testimonio de que no hay más dios que Allah, Único, sin asociado. Y doy testimonio de que Muhammad es Su siervo y Su Mensajero, ﷺ.

¡Creyentes!, hombres y mujeres, tened taqwa de Allah Todopoderoso y aferraos al Corán y a la Sunna de Su Profeta, ﷺ, para que podáis tener éxito.

Continuamos reflexionando sobre el hadiz del Mensajero de Allah, ﷺ, y hemos llegado a la parte de sus palabras en la que dice: “Tres grados”. Dichos grados son: alimentar al hambriento, difundir el salam y rezar por la noche mientras la gente duerme. Estos son los peldaños por los que asciende el corazón hacia el Conocedor de lo oculto, y las escalas por las que se eleva el alma hacia la Presencia del Quddus.

El primero de ellos es difundir el saludo de paz, en privado y en público. Es la clave del afecto y la luz de la armonía. Mediante el salam, la paz prevalece, y el afecto y la misericordia se extienden entre las personas. Al difundirlo, la niebla de la discordia y el odio se disipa, y la discriminación entre las personas desaparece. Allah Todopoderoso dice: «Y cuando os dirijan un saludo, corresponded con uno mejor que él o simplemente devolvedlo; es cierto que Allah tiene en cuenta todas las cosas» (Corán, Sura de Las Mujeres, An-Nisa, 86).

Y al difundir el salam, la humildad florece entre las personas. Ibn Ata Allah al-Iskandari dijo: «La humildad enaltece y el orgullo degrada». Quien es tacaño a la hora de difundir el salam será aún más tacaño con otras cosas. El salam es el saludo de la gente del Jardín, como dice Allah Todopoderoso: «Allí, su invocación será: “¡Gloria a Ti, Allah!”, y su saludo será: “¡Paz!”» (Corán, Sura de Yunus, 10). También dice: «Y los ángeles acudirán a ellos por cada puerta: “¡Paz con vosotros por haber sido pacientes!”. ¡Qué excelente es la Morada del Buen Final!» (Corán, Sura del Trueno, Ar-Ra‘d, 23-24).

Por lo tanto, descuidarlo deliberadamente es descuidar la Sunna del Mensajero de Allah, ﷺ, y no corresponderlo es descuidar una de las obligaciones con Allah. El Profeta, ﷺ, dijo: «No entraréis en el Jardín hasta que creáis, y no creeréis hasta que os améis unos a otros. ¿Queréis que os indique algo que, si lo hacéis, llegaréis a amaros? Difundid el saludo de paz entre vosotros» [Narrado por Muslim]. Corresponder al saludo de paz es un deber y un derecho de todo musulmán.

El segundo nivel es alimentar a los hambrientos, y es una de las características de los virtuosos. Allah Todopoderoso dice: «Y daban de comer, a pesar del amor que sentían por ello, al pobre, al huérfano y al cautivo: “No os alimentamos sino buscando el rostro de Allah; no queremos de vosotros recompensa ni agradecimiento”» (Corán, Sura del Hombre, Al-Insan, 8-9).

El Profeta, ﷺ, dijo: «Los mejores entre vosotros son los que alimentan al hambriento y responden al saludo de paz» [Narrado por Ahmad]. Y cuando se le preguntó al Profeta, ﷺ: «¿Qué es el Islam?», respondió: «Hablar de forma amable y alimentar al hambriento».

En otro hadiz: «La persona más amada para Allah es aquella que aporta más beneficio a los demás; y la acción más amada por Allah es alegrar a un musulmán, aliviar una de sus aflicciones, saldarle una deuda o saciar su hambre» [Narrado por At-Tabarani].

Quien hace prevalecer a los demás sobre sí mismo alcanza el estado de īthār (abnegación), el de los Muhayirun y los Ansar. Allah Todopoderoso los describe diciendo: «… y los prefieren a sí mismos, aun estando en extrema necesidad» (Corán, Sura de La Concentración, Al-Hashr, 9).

El tercer y último grado es la oración nocturna (qiyam) mientras la gente duerme. Es el retiro de quienes se vuelven hacia Él, la práctica de los salihin y la conversación íntima del anhelante. Mediante ella se alcanza la cercanía a Allah y se disipan los velos.

Nadie la practica excepto aquellos que abandonan el lecho cálido y confortable, y nadie se presenta ante Allah Todopoderoso en la oscuridad de la noche excepto quienes son firmes, determinados, pacientes y compasivos, a quienes su Señor alabó diciendo: «Se levantan de sus lechos para invocar a su Señor con temor y anhelo, y dan de la provisión que les concedemos» (Corán, Sura de La Postración, As-Sajdah, 16).

Son aquellos que han saboreado la dulzura de la creencia en sus corazones y han hallado que el placer de estar ante Allah supera con creces el placer del sueño. En cuanto a quienes prefieren el deleite del reposo al deleite de la oración nocturna, ¡qué lejos están de la dulzura de la creencia y de la excelencia!

El Profeta, ﷺ, dijo: «Aferraos a la oración nocturna. Ciertamente, es la costumbre de los justos que os precedieron. Os acerca a vuestro Señor, impide las malas obras y borra vuestras faltas». Ibn Ata’ Allah dijo: «Cuanto más prolongada sea la soledad (jalwa) con Allah, más perdurable será su dulzura».

Estos son los tres grados: quien los asciende será elevado, y quien los descuide caerá. Saludad con alegría, dad generosamente de comer y velad en la oscuridad, para que estéis entre los victoriosos en el Día del Encuentro.

Allahumma, haznos gente de los rangos más elevados, guíanos hacia lo que Te agrada y Te complace, perdona nuestras faltas, oculta nuestros errores, acepta nuestro arrepentimiento y provéenos desde donde menos lo esperamos.

Allahumma, bendice a nuestra comunidad y a nuestro emir, y haznos gente que ponga en práctica, en esta sociedad, todo el conocimiento que nos permites alcanzar en cada instante. Amín.

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